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Bitácora de clase

NICOLAS MEJIA

Universidad Libre

El caso de los Exploradores de Cavernas.

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Resumen:

En este caso hipotético, un grupo de cinco exploradores quedan atrapados en el interior de una caverna. Éstos habían llevado escasas provisiones, y la caverna carecía de sustancia animal o vegetal que les permitiera subsistir. Tras un mes de esfuerzos por parte de las fuerzas de rescate, finalmente se logró remover los escombros que habían sellado el acceso. Una vez que los espeleólogos fueron rescatados, se supo que uno de ellos había sido asesinado y comido por sus compañeros.

El artículo escrito representa el examen que hacen los cinco ministros integrantes de la Suprema Corte al conocer el caso. Lo interesante consiste en que cada uno de los ministros personifica a una de las distintas perspectivas acerca de lo que es el derecho, cuestión que repercute en la opinión sobre si los acusados son o no culpables y, en consecuencia, si deben o no ser ejecutados como culpables por el delito de homicidio.

 

Ministro

Escuela o principio que decide el caso

Voto

 

Keen

Iuspositivismo

Culpables

 

Truepenny

Textualismo

Culpables

 

Tatting

Doctrina del razonamiento/conflicto con la moral

Abstención

 

Foster

Derecho Natural

Inocentes

 

Handy

Realismo jurídico

Inocentes

 

 

Suprema Corte de Newgarth, año 4300.

 Los acusados fueron procesados por homicidio. El tribunal del Condado de Stowfteld los declaró culpables y fueron condenados a la horca. Los aludidos apelan ante esta Corte. Los hechos aparecen con suficiente detalle en la relación del Señor Presidente.

Presidente Truepenny

Los cuatro acusados son miembros de la Sociedad Espeleológica, que es una organización de aficionados a la exploración de cavernas. A principios de mayo de 4299, en compañía de Roger Whetmore, en aquel entonces miembro también de la Sociedad, penetraron en el interior de una caverna de piedra caliza, del tipo que se encuentra en la Plataforma Central de esta Commonwealth. Cuando se hallaban ya lejos de la entrada de la caverna, tuvo lugar una avalancha. La única abertura conocida de la caverna fue completamente bloqueada por pesados cantos. Al descubrir la situación, los exploradores se ubicaron en las cercanías de la entrada obstruida para aguardar que alguna partida de rescate removiera los escombros que les impedían salir de su prisión subterránea.

Al no volver Whetmore y los acusados a sus casas, el secretario de la Sociedad fue notificado por las familias de aquellos. Los exploradores habían dejado indicaciones en la sede central de la Sociedad acerca de la ubicación de la caverna que se proponían visitar. Una partida de rescate fue enviada de inmediato al lugar indicado.

La tarea del rescate, empero, resultó de extraordinaria dificultad. Se hizo menester engrosar las fuerzas de la partida originaria con repetidos envíos de hombres y máquinas, cuyo transporte a la lejana y aislada región en la que se hallaba la caverna fue realizado a elevado costo. Se instaló un enorme campamento de obreros, ingenieros, geólogos y otros expertos.

Las tareas de remoción fueron varias veces frustradas por nuevas avalanchas. En una de ellas perecieron diez obreros ocupados en despejar la entrada. Los fondos de la Sociedad Espeleológica se agotaron rápidamente con los trabajos de rescate y se gastó la suma de ochocientos mil frelanes —en partes obtenidos de suscripciones populares, en parte botados por resolución legislativa— antes de poder rescatar a los atrapados. El éxito fue finalmente alcanzado el trigésimo segundo día a contar de la entrada de los exploradores en la caverna.

Como se sabía que los exploradores habían llevado consigo sólo escasas provisiones, y como también era sabido que la caverna no contenía sustancia animal ni vegetal que permitiera subsistir; desde un principio se previó la angustiosa posibilidad de que los prisioneros perecieran por inanición antes de que se hiciere viable un acceso a ellos.

Recién el vigésimo primer día se supo que aquellos habían llevado consigo a la caverna un equipo inalámbrico portátil con el que se podía tanto transmitir como recibir mensajes. De inmediato se instaló en el campamento de rescate un equipo similar y se estableció comunicación oral con los infortunados exploradores. Éstos pidieron que se les informara que tiempo insumiría su liberación. Los ingenieros a cargo del proyecto contestaron que harían falta por lo menos diez días, y siempre que no ocurrieran nuevas avalanchas. Los exploradores preguntaron, entonces, si había algún médico presente y se les puso en comunicación con una comisión de ellos, a quienes describieron su condición y dieron cuenta de las raciones que habían llevado consigo. Por último les solicitaron opinión médica acerca de la probabilidad de seguir subsistiendo sin alimentos durante diez días más. El jefe de la comisión de médicos les informó que había muy poca.

El equipo inalámbrico del interior de la caverna se mantuvo silencioso durante las siguientes ocho horas. Al restablecerse la comunicación, los exploradores pidieron hablar nuevamente con los médicos. El jefe de la comisión se acercó al aparato, y Whetmore, hablando por sí y en representación de los otros, preguntó si comiéndose a uno de ellos los restantes podrían sobrevivir diez días más. Ninguno de los médicos se mostró dispuesto a responder. Whetmore preguntó entonces si había algún juez u otro funcionario público en el campamento que quisiera contestar aquella pregunta. Nadie se mostró dispuesto a hacerlo.

Whetmore inquirió si había algún ministro religioso o sacerdote que quisiera contestar a su pregunta, y no pudo encontrarse ninguno. Después de ello no se recibieron ulteriores mensajes desde la caverna y se presumió (erróneamente, según pudo comprobarse más tarde) que las pilas del equipo inalámbrico de los exploradores se habían agotado. Cuando los prisioneros fueron finalmente rescatados, se supo que el día vigésimo tercero a contar de su entrada a la caverna, Whetmore había sido asesinado y comido por sus compañeros.

De las declaraciones de los acusados, aceptadas por el jurado, surge que fue Whetmore el primero en proponer que alguno de los exploradores sirviera de alimento a los demás.

También fue Whetmore el primero en proponer que se echaran suertes, a cuyo fin exhibió a los acusados un par de dados que casualmente llevaba consigo. Los acusados se resistieron en un principio a adoptar un procedimiento tan desesperado, pero después de las conversaciones por el aparato inalámbrico, arriba relatadas, terminaron por aceptar el plan propuesto por Whetmore. Después de discutir largamente los problemas matemáticos involucrados, se arribó, por fin a un acuerdo sobre el método para resolver la cuestión mediante el uso de los dados. Sin embargo, antes de que se arrojaran los dados, Whetmore declaró que se retiraba del acuerdo, pues reflexionando mejor había decidido esperar otra semana más antes de recurrir a tan terrible y odioso temperamento. Los otros lo acusaron de violación de lo convenido y procedieron a arrojar los dados. Cuando le tocó a Whetmore, uno de los acusados echó los dados por él, pidiéndosele a Whetmore hiciera las objeciones que tuviere en cuanto a la corrección de la tirada. Declaró no tener ninguna objeción. El tiro le resultó adverso, siendo luego privado de la vida y comido por sus compañeros.

Luego del rescate de los acusados y después que éstos pasaron una temporada en un hospital donde fueron objeto de un tratamiento por desnutrición y shock, se los sometió a proceso por homicidio en la persona de Roger Whetmore. En el juicio oral, una vez concluida la prueba testimonial, el portavoz del jurado, de profesión abogado, preguntó al juez si el jurado no podía emitir un “veredicto especial”, dejando al juez la determinación de la culpabilidad de los reos, en base a los hechos que resultaren probados.

Luego de alguna discusión, tanto el fiscal como el abogado defensor dieron su conformidad a tal procedimiento que fue adoptado por el Tribunal. En un extenso “veredicto especial” el jurado decidió que los hechos ocurrieron tal como los acabo de relatar, y decidió, además, que si en base a estos hechos los acusados eran culpables del crimen que se les imputaba entonces debía condenárselos. En base a tal veredicto el juez decidió que los acusados eran culpables de homicidio en la persona de Roger Whetmore. En consecuencia, los sentenció a ser ahorcados, pues la ley de nuestro Commonwelth no permite discreción alguna con respecto a la pena a imponerse a aquel delito. Disuelto el jurado, sus miembros suscribieron una comunicación al jefe del Poder Ejecutivo, peticionándole que conmutara la pena de muerte por la de seis meses de prisión. El juez dirigió una comunicación similar al Poder Ejecutivo. Aún no se ha adoptado resolución alguna con respecto a estas peticiones, y parece que el Poder Ejecutivo está aguardando nuestra decisión en el presente recurso.

Pienso que en este inusitado caso el jurado y el juez siguieron un camino que, aparte de ser justo y atinado, era el único camino que les quedaba abierto con arreglo a las disposiciones legales. El lenguaje de nuestra leyes bien conocido: “Quienquiera privare intencionalmente de la vida a otro será castigado con la muerte” N.C.S.A.(n.s.) 12-A. Esta ley no permite excepción alguna aplicable a este caso, por más que nuestras simpatías nos induzcan a tomar en cuenta la trágica situación en que se hallaron estos hombres.

En casos como el presente la clemencia ejecutiva aparece admirablemente adecuada para mitigar los rigores de la ley, y propongo a mis colegas que sigamos el ejemplo del jurado y del juez inferior haciéndonos solidarios con la petición que ellos han dirigido al jefe del Poder Ejecutivo. Todo hace suponer que estas peticiones de clemencias serán resueltas favorablemente proviniendo, como provienen, de personas que han estudiado el caso y tenido oportunidad de compenetrarse cabalmente con todas sus circunstancias. Es altamente improbable que el Poder Ejecutivo pudiera denegar esas peticiones, sin darle al asunto una consideración por lo menos tan amplia como la que recibió en la instancia inferior, cuyas audiencias duraron tres meses.

Empero, tal examen del caso (que virtualmente equivaldría a una reapertura del juicio) sería difícilmente compatible con la índole de las funciones del Ejecutivo, tal como usualmente se las concibe. Creo por lo tanto que podemos asumir que alguna forma de clemencia se acordará a estos acusados. Si así ocurriere, se hará justicia, sin menoscabo de la letra ni del espíritu de nuestra ley sin ofrecer estímulo a su trasgresión.

Ministro Foster

Me choca que el Presidente de la Corte, en un esfuerzo por eludir los graves inconvenientes de este trágico caso, haya adoptado y propuesto a sus colegas una solución a la vez tan sórdida y obvia. Creo que en este caso está en juicio algo más que el destino de estos infortunados exploradores; está en juicio el derecho de nuestro Commonwealth. Si esta Corte llega a declarar que de acuerdo con nuestro derecho estos hombres han cometido un crimen, entonces nuestro derecho mismo resultará condenado ante el tribunal del sentido común, cualquiera sea la suerte final de los individuos implicados en este recurso de apelación. Pues nuestra afirmación de que el derecho que como jueces sostenemos y enunciamos nos arrastra a una conclusión que nos avergüenza y de la que sólo podemos librarnos apelando a excepciones diferidas al capricho personal del Poder Ejecutivo, equivale, pienso, a la admisión de que el orden jurídico de este Commonwealth no pretende ya realizar la justicia.

Personalmente no creo que nuestro derecho haga necesaria la monstruosa conclusión de que estos hombres son asesinos. Creo, por el contrario, los declara inocentes de todo crimen. Apoyo esta conclusión en dos fundamentos independientes que bastan, cualquiera de ellos, para justificar la absolución de los acusados.

El primero de estos fundamentos se basa en una premisa que puede despertar oposición si no es analizada sin prejuicio. Sostengo que todo el derecho positivo de este Commonwealth, incluyendo todas sus leyes y todos sus precedentes, es inaplicable a este caso, y que el mismo se halla regido por lo que los antiguos autores de Europa y América llamaban “el derecho natural”.

Esta conclusión se basa en la proposición de que nuestro derecho positivo presupone la posibilidad de la coexistencia de los hombres en sociedad. Al surgir una situación en la cual tal coexistencia de los hombres se hace imposible, entonces ha dejado de existir una condición implícita en todos nuestros precedentes y en todas nuestras leyes. Cuando esta condición desaparece, en mi opinión, desaparece con ella toda la fuerza de nuestro orden positivo. No estamos acostumbrados a aplicar la máxima Cesante ratione legis, cesta ipsa lex [del latín, significa: “Cesando el motivo de la ley, cesa la ley misma”. N. de MyE] al conjunto de nuestro derecho positivo, mas creo que este es un caso en el cual la máxima debe aplicarse.

La proposición de que todo derecho positivo está basado en la posibilidad de la coexistencia de los hombres suena extrañamente, no porque la verdad que contiene sea extraña, sino simplemente porque es una verdad tan obvia y omnipresente que rara vez tenemos ocasión de expresarla en palabras. Como el aire que respiramos está en nuestra circunstancia de manera tal que nos olvidamos que existe hasta que, de repente, nos vemos privados de ella.

Cualesquiera sean los objetivos que persigan las distintas de nuestro derecho resulta claro a la reflexión que todas ellas están encaminadas hacia la finalidad de facilitar y mejorar la coexistencia de los hombres y regular en forma razonable y equitativa las relaciones de su vida en común. Cuando la suposición de que los hombres pueden vivir en común deja de ser verdadera, como obviamente sucedió en ésta extraordinaria situación, en la que la conservación de la vida sólo se hizo posible quitando otra, entonces las premisas básicas subyacentes a todo nuestro orden jurídico pierden su sentido y su fuerza. Si los trágicos acontecimientos de este caso hubieran sucedido una milla más allá de los límites territoriales de nuestro Commonwealth, nadie pretendería aplicarles nuestra ley.

Reconocemos que la jurisdicción tiene bases territoriales. La razón de ser de este principio no es nada obvia y raras veces se examina. Entiendo que este principio se apoya en la presunción de que sólo es practicable aplicar un orden jurídico único a un grupo de hombres si ellos habitan dentro de los límites de un área dada de la superficie terrestre. La premisa de que los hombres deban coexistir en un grupo, subyace pues, al principio territorial, como al derecho todo. Ahora bien, sostengo que un caso puede ser sustraído de la fuerza de un orden jurídico, no sólo en sentido geográfico sino también moral. Si atendemos a los propósitos del derecho y del gobierno, y a las premisas subyacentes a nuestro derecho positivo, nos percatamos de que cuando aquellos tomaron su funesta decisión, se hallaban tan remotos de nuestro orden jurídico como si hubieran estado mil millas más allá de nuestras fronteras. Hasta en un sentido físico su prisión subterránea estaba separada de nuestros tribunales y ujierías [ujier es el portero de un tribunal, N. de MyE] por una sólida cortina de roca que pudo despejarse sólo tras un extraordinario gasto de tiempo y esfuerzos.

Llego por ello a la conclusión de que en el momento en que Roger Whetmore perdió su vida a manos de estos acusados, todos ellos —para usar el arcaico lenguaje de los autores del siglo XIX— se encontraban no en un “estado de sociedad civil”, sino en “estado de naturaleza”. Tal cosa tiene como consecuencia que el derecho a ellos aplicable no sea el derecho sancionado y establecido por este Commonwealth, sino el que se deriva de aquellos principios adecuados a su condición. No vacilo en decir que bajo aquellos principios no son culpables de crimen alguno.

Lo que aquellos hombres hicieron fue un hecho en cumplimiento de un contrato aceptado por todos ellos y originariamente propuesto por el propio Whetmore. Desde que era obvio que su inusitada situación hizo inaplicables los principios usuales que regulan la conducta entre los hombres, se vieron en la necesidad de trazar, como quien dice, una nueva carta de gobierno, apropiada a las circunstancias en las que se hallaban.

Ya desde antiguo se ha reconocido que el principio último de toda ley o gobierno debe buscarse en la noción de un contrato o convenio. Pensadores antiguos, especialmente del periodo que va desde 1600 a 1900, solían fundamentar el gobierno mismo en un supuesto Contrato Social. Los escépticos hicieron hincapié en que tal teoría contradecía los hechos históricos conocidos, y que no existía evidencia científica para apoyar la noción de que gobierno alguno se hubiera jamás fundado de la manera supuesta por aquella teoría. Replicaron los moralistas que aunque tal hipótesis fuera una ficción desde el punto de vista histórico, la noción de contrato o convenio proveía la única justificación ética en que basar los poderes del gobierno, poderes que incluyen el de privar de la vida.

Los poderes del gobierno sólo pueden justificarse moralmente sobre la presuposición de tratarse de poderes que hombres razonables convendrían y aceptarían en caso de confrontarse con la necesidad de tener que volver a construir algún orden para hacer posible la vida en común.

Afortunadamente, nuestro Commonwealth no tiene que embarcarse en estas perplejidades que torturaban a los antiguos. Conocemos en calidad de verdad histórica que nuestro gobierno se fundó sobre un contrato o acuerdo voluntario entre los hombres. Las pruebas arqueológicas son concluyentes en el sentido de que en el período subsiguiente a la Gran Espiral, los sobrevivientes de aquella hecatombe se reunieron voluntariamente y trazaron una carta de gobierno. Autores sofistas han planteado la cuestión acerca del poder de aquellos remotos contratantes de obligar a generaciones futuras, pero sigue siendo un hecho que nuestro gobierno desciende en la línea ininterrumpida de aquella carta originaria.

Si, pues, nuestros verdugos tienen el poder de poner fin a la vida de los hombres; si nuestros oficiales de justicia tienen el poder de lanzar a inquilinos morosos, si nuestros agentes de policía tienen el poder de arrestar a ebrios escandalosos, tales poderes hallan su justificación moral en aquel convenio originarlo de nuestros antepasados. Si nosotros no podemos encontrar fuente más elevada para nuestro orden jurídico, ¿qué fuente más elevada era de esperar que hallaran aquellos hambrientos infortunados para el orden que ellos mismos adoptaron?

Estoy convencido de que esta línea de argumentación que acabo de exponer no admite refutación racional alguna. Advierto que posiblemente será recibida con cierta inquietud por parte de muchos que lean esta opinión, pues se inclinarán a sospechar que algún sofisma debe ocultarse tras una demostración que lleva a tantas conclusiones poco familiares. El origen de esta inquietud es, sin embargo, fácil de identificar.

Las condiciones usuales de la existencia humana nos inclinan a ver en la vida de los hombres un valor absoluto, que bajo ninguna condición ha de sacrificarse. Hay mucho de ficticio en esta concepción, aun cuando se aplique a las relaciones ordinarias de la sociedad. Tenemos un ejemplo de ello en el mismísimo caso que nos ocupa. Diez obreros murieron en el proceso de despejar la roca de la abertura de la caverna. ¿Acaso no sabían los ingenieros y los funcionarlos públicos que dirigieron los esfuerzos del rescate que las operaciones adoptadas eran peligrosas e involucraban un serio riesgo para la vida de los operarlos que las ejecutaban? Si fue justo, pues, que aquellas diez vidas se sacrificaran para salvar la vida de cinco exploradores atrapados ¿a qué titulo, entonces, se nos dice que estuvo mal que aquellos exploradores llevaran adelante un convenio que salvaría cuatro vidas a costa de una sola?

Cualquier camino, cualquier túnel, cualquier edificio que proyectamos involucra un riesgo para la vida humana. Tomando estos proyectos en conjunto, podemos calcular con alguna precisión cuántas vidas humanas costará la ejecución de ellos: las estadísticas pueden informarnos acerca del costo medio en vidas humanas de cada mil millas de carretera de cuatro manos. y no obstante, deliberada y conscientemente asumimos y pagamos ese costo, en base a la suposición de que los valores creados para los que sobreviven compensan la pérdida. Si tales cosas pueden afirmarse de una sociedad que funciona sobre la superficie de la tierra de una manera normal y ordinaria, ¿qué diremos del supuesto valor absoluto de la vida humana en la situación desesperada en que se hallan los acusados y sus compañero Whetmore?

Con esto concluye la exposición del primer fundamento de mi voto. Mi segundo fundamento presupone el rechazo por vía de hipótesis de todas las premisas con las cuales he trabajado hasta ahora. Concedo a los fines de la argumentación que estoy equivocado al afirmar que la situación de estos hombres los sustrajo de los efectos de nuestro derecho positivo, y doy por sentado que nuestra Recopilación de Leyes tenía el poder de penetrar quinientos pies de roca e imponerse a aquellos hombres hambrientos, acurrucados en su prisión subterránea.

Ahora bien, es perfectamente claro, por supuesto, que estos hombres han cometido un acto que viola el texto literal de la ley que dice que quien “intencionalmente privare de la vida a otro” es un asesino. Pero uno de los trozos más antiguos de sabiduría jurídica nos dice que un hombre puede violar la letra de la ley, sin violar la ley misma. Toda proposición del derecho positivo, ya contenida en una ley, ya en un precedente judicial, debe interpretarse en forma razonable, a la luz de su propósito evidente. Es ésta una verdad tan elemental que no es necesario seguir dilucidándola. Los ejemplos de su aplicación son innumerables y se encuentran en todas las ramas del orden jurídico.

En Commonwealth c/ Staymore se condenó al procesado por aplicación de una ordenanza que consideraba delito el estacionar el automóvil en ciertos lugares por más de dos horas. El acusado había intentado sacar su coche, pero fue impedido de hacerlo porque las calles se hallaban obstruidas por una demostración política en la que no tomó parte y que no pudo razonablemente prever. La sentencia fue revocada por esta Corte, aunque el caso estaba encuadrado nítidamente por la expresión literal de la disposición. En otra oportunidad, en Fheler c/ Neegas, esta Corte se vio obligada a interpretar una ley en la que la palabra “no” había sido traspuesta de su posición prevista en la sección final y más importante de la ley.

Esta trasposición había ocurrido en todas las publicaciones de la ley, por aparente equivocación de los redactores e informantes de la ley. Nadie pudo comprobar el origen de este error, pero el hecho era que tomando el contenido de la ley en su conjunto, el error saltaba a la vista, ya que el sentido literal de la cláusula final volvía inconsistente con todo lo que la precedía y con el objeto de la disposición, tal como surgía de sus considerandos. Esta Corte se negó a aceptar una interpretación literal de la ley, y rectificó su texto introduciendo la palabra “no” en el lugar donde evidentemente debía figurar.

La disposición que ahora debemos interpretar jamás ha sido aplicada literalmente. Cientos de años atrás se estableció que matar en defensa propia es excusable. Nada hay en la letra de la ley que sugiera esta excepción. Se han hecho varias tentativas para conciliar la aceptación jurisprudencial de la defensa propia con las palabras de la disposición legal, pero, en mi opinión, todas son sofismas ingeniosos. La verdad es que excepción a favor de la defensa propia no puede reconciliarse con las palabras de la ley, sino sólo con su propósito.

La verdadera reconciliación de la excusa de defensa propia con la ley que define como delito el matar a otro, se halla en el siguiente razonamiento. Uno de los principales objetivos de toda legislación penal es el de motivar a los hombres a no cometer crímenes.

Ahora bien, es evidente que si se declarara que la ley califica la defensa propia, tal regla no podría operar de una manera preventiva. Un hombre cuya vida es amenazada rechazará a su agresor, sin importarle lo que la ley diga. Atendiendo, pues, al propósito principal de la legislación criminal, podemos declarar con certeza que esta ley no se concibió con la intención de que fuera aplicada a los casos de defensa propia. Cuando la razón de ser de la defensa propia es explicada de esta manera, se hace notorio que precisamente el mismo razonamiento es aplicable al caso de autos. Si, en lo futuro, cualquier grupo de hombres se hallare alguna vez en las mismas circunstancias trágicas de estos acusados, podemos estar seguros de que su decisión ante la alternativa de vivir o perecer no estará controlada por el contenido de nuestro Código Penal. Por ende, si leemos esta ley inteligentemente, se hace claro que ella no es aplicable al presente caso. La eliminación de esta situación de los efectos de la ley se justifica precisamente por las mismas consideraciones aplicadas por nuestros colegas hace cientos de años al caso de la defensa propia.

Hay personas que ponen el grito en el cielo, alegando usurpación judicial, en cada caso en que un tribunal, después de haber analizado los fines de una ley, da a sus palabras un sentido que no es inmediatamente obvio para el lector distraído que no ha estudiado la disposición con detenimiento y que no ha examinado los objetivos que ella busca alcanzar.

Permítaseme decir enfáticamente que acepto sin reserva la premisa que esta Corte se halla obligada por las leyes de nuestro Commonwealth y que ejerce sus poderes en subordinación a la voluntad debidamente expresada de la Cámara de Representantes. La línea de razonamiento que acabo de aplicar no plantea el problema de la fidelidad a las disposiciones legisladas, si bien puede quizás llegar a plantear el problema de la distinción entre la fidelidad inteligente y la no inteligente. Ningún superior desea un criado que carezca de la capacidad de leer entre líneas. La sirvienta más estúpida se da cuenta de la intención de su patrona, cuando se le ordena “pelar la sopa y espumar las papas”.

También sabe que cuando el señor le ordena “dejar caer todo y venir corriendo”, éste no ha considerado la posibilidad de que ella en ese momento esté sacando al niño del recipiente de desagüe. Por cierto que tenemos el derecho de esperar por lo menos el mismo quántum de inteligencia por parte de los magistrados. La corrección de obvios errores u omisiones legislativas no significa suplantar la voluntad del legislador, sino hacerla efectiva. Por ello concluyo que cualquiera sea el punto de vista desde el cual se encare este caso, los acusados son inocentes de haber asesinado a Roger Whetmore, y que la sentencia debe ser revocada.

Ministro Tatting

En el desempeño de mis deberes como juez de esta Corte, comúnmente he sido capaz de disociar los aspectos emotivos e intelectuales de mis reacciones y de decidir el caso sub-examen exclusivamente en base a estos últimos. Al abocarme a este caso trágico, hallo empero que mis recursos habituales me fallan. En el aspecto emotivo me veo dividido entre simpatía para con estos hombres y un sentimiento de repulsión y disgusto por el acto monstruoso que cometieron. Tenía la esperanza de llegar a poder apartar estas emociones contradictorias como irrelevantes y decidir el caso en base a una demostración lógica y convincente del resultado que nuestra ley exige.

Desgraciadamente, tal camino no se me ha abierto. Al analizar el voto que acaba de emitir mi colega Foster, encuentro que se halla plagado de contradicciones y falacias. Empecemos con su primera proposición: aquellos hombres no estaban sujetos a nuestra ley porque no se encontraban en un “estado de sociedad civil”, sino en un “estado de naturaleza”. No veo claramente el por qué de ello; si es por el grosor de la capa pétrea que los encerraba, o porque estaban hambrientos, o porque habían establecido “una nueva carta de gobierno” con arreglo a la cual las usuales reglas jurídicas debían suplantarse por un tiro de dados. Otras dificultades irrumpen.

Suponiendo que aquellos hombres hayan pasado de la jurisdicción de nuestra ley a la de la “ley de la naturaleza”, ¿en qué momento ocurrió eso? ¿Fue cuando la entrada a la caverna se bloqueó por las rocas, cuándo la amenaza de morir por inanición llegó a un cierto grado indefinido de intensidad o cuando se acordó la tirada de los dados? Estas imprecisiones en la doctrina propuesta por mi colega son aptas para producir reales dificultades. Supóngase, por ejemplo que uno de aquellos hombres hubiera cumplido 21 años mientras estaba atrapado en el interior de la montaña. ¿En qué momento podemos considerar que llegó a la mayoría de edad: cuando alcanzó la edad de 21 años, época en la cual se hallaba, por hipótesis, sustraído a los efectos de nuestro orden jurídico, o sólo cuando fue rescatado de la caverna y volvió a estar sometido a lo que mi colega llama “derecho positivo”? Estas dificultades pueden parecernos caprichosas y, no obstante, sólo sirven para revelar la naturaleza caprichosa de la doctrina que les ha dado origen.

Mas no es necesario seguir explorando estas sutilezas para demostrar lo absurdo de la posición de mi colega. El señor Ministro Foster y yo somos jueces designados para un tribunal del Commonwealth de Newgharth, con imperium para aplicar la ley de este Commonwealth. Ese es el alcance de nuestro juramento. ¿En virtud de qué autoridad nos convertiríamos en tribunal de la Naturaleza? Si aquellos hombres realmente se encontraban bajo la Ley de la Naturaleza, ¿de dónde, pues, nos viene la competencia para establecer y aplicar aquella ley? Por cierto, nosotros no nos encontramos en estado de naturaleza.

Miremos ahora el contenido de este código de la naturaleza que nuestro colega nos propone que adoptemos como propio y que apliquemos al caso presente. Qué código más deshilvanado y odioso es éste! Es un código en el cual el derecho de los contratos es más fundamental que el del homicidio. Es un código bajo el cual un hombre puede autorizar válidamente a sus congéneres a comerse su propio cuerpo. Más aún, según las reglas de este código, tal convenio, una vez concertado, se hace irrevocable, y si una de las partes intenta revocarlo, las otras pueden tomar la ley en sus propias manos y ejecutar el contrato por medio de la violencia; porque, si bien mi colega silencia convenientemente el efecto del desistimiento de Whetmore, tal es la necesaria implicación de su argumento.

Los principios que mi colega expone contienen otras implicaciones que no pueden tolerarse. Arguye que cuando los acusados se abalanzaron sobre Whetmore y lo mataron (no sabemos cómo, quizás golpeándolo con piedras) sólo estaban ejercitando los derechos que les confería su convenio. Supongamos, empero, que Whetmore hubiera ocultado entre sus ropas un revólver y que, al ver que los acusados estaban por sacrificarlo, los hubiera matado a tiros para salvar su propia vida. Los razonamientos de mi colega aplicados a estos hechos harían de Whetmore un asesino, ya que la excusa de defensa propia debería serle negada. Si sus atacantes actuaban con derecho mientras procuraban privarlo de la vida, entonces Whetmore ciertamente no hubiera podido excusarse más de lo que puede hacerlo un prisionero condenado que mata al verdugo que, en cumplimiento de la ley, le está ajustando la soga al cuello.

Todas estas consideraciones me hacen imposible aceptar la primera parte de los argumentos de mi colega. No puedo aceptar ni su concepto de que aquellos hombres se encontraban bajo un código de la Naturaleza que esta Corte debiera aplicarles, ni puedo homologar las disposiciones odiosas que él quiere introducir en este código. Llego ahora a la segunda parte del voto de mi colega, en la cual intenta probar que los acusados no violaron las prescripciones del N.C.S.A.(n.s.), párrafo 12-A. Aquí el razonamiento, en vez de ser claro, se me presenta nebuloso y ambiguo, si bien mi colega parece no advertir las dificultades inherentes en su demostración.

El núcleo del argumento de mi colega puede expresarse en los siguientes términos: Ninguna ley, sea cual fuere su letra, deberá aplicarse de una manera que contradiga su propósito. Uno de los propósitos de cualquier ley penal es prevenir. La aplicación a los peculiares hechos de este caso de una ley que hace del matar a otro un delito contradiría sus propósitos, ya que es imposible creer que el contenido de un código criminal operaría de manera preventiva respecto de hombres enfrentados con una alternativa de vida o muerte. El razonamiento mediante el cual esta excepción se introduce en la ley es, como observa mi colega, el mismo que se aplica a los efectos de crear una excusa para la defensa propia.

A primera vista esta demostración parece en verdad muy convincente. La interpretación de mi colega acerca del fundamento de la excusa de defensa propia halla efectivamente apoyo en una decisión de esta Corte, “Commonwealth c/ Parry”, un precedente con el que me encontré al estudiar este caso. Si bien “Commonwealth c/ Parry” parece generalmente haber sido omitido en los textos y en las decisiones subsiguientes, apoya sin ambigüedades la interpretación que mi colega ha aplicado a la excusa de defensa propia.

Ahora permítaseme, empero, bosquejar brevemente las dudas que me asaltan cuando examino más de cerca la demostración de mi colega. Es cierto, una ley debe aplicarse a la luz de su propósito, y que uno de los propósitos de la legislación penal es reconocidamente la prevención. La dificultad consiste en que también otros propósitos se adscriben a la ley penal. Se ha dicho que uno de sus objetivos es proveer un escape ordenado a la instintiva necesidad humana de retribución. “Commonwealth c/ Scape”.

También se ha dicho que su objetivo es rehabilitar al delincuente. “Commonwealth c/ Makeover”. Aún otras teorías se han propuesto. Suponiendo que debamos interpretar una ley a la luz de su propósito, ¿qué hacer cuando sus propósitos se hallan discutidos? Una dificultad similar deriva del hecho de que si bien la interpretación que da mi colega a la excusa de la defensa propia está avalada por precedentes, también hay otros criterios revestidos de autoridad que asignan a dicha excusa una diferente fundamentación. En efecto, antes de haber leído “Commonwealth c/ Parry”, jamás había oído mencionar la explicación dada por mi colega. La doctrina que se enseña en nuestras facultades de derecho, aprendidas de memoria por generaciones de estudiantes, se expresa de la siguiente manera: la ley referente al homicidio exige un acto “intencional”. El hombre que actúa repeliendo una amenaza agresiva a su propia vida no actúa “intencionalmente”, sino que responde a un impulso hondamente enraizado en la naturaleza humana. Sospecho que difícilmente habrá un abogado en este Commonwealth que no esté familiarizado con esta argumentación, especialmente porque este punto es un gran favorito de los “bar examiners”.

Ahora bien, esta familiar fundamentación de la excusa de defensa propia que acabo de exponer, obviamente no podrá aplicarse por analogía a los hechos de este caso. Estos hombres no sólo actuaron “intencionalmente”, sino también con gran deliberación y después de haber discutido durante horas sobre lo que harían. De nuevo nos encontramos frente a un camino bifurcado: una de las argumentaciones nos lleva en una dirección y la otra en una exactamente opuesta. Lo desconcertante de este caso resulta de la incompatibilidad de una de sus fundamentaciones, involucrada en un precedente, virtualmente ignorado, de esta Corte, con otra fundamentación que forma parte de la tradición jurídica enseñada en nuestras facultades, pero la que, en cuanto yo sepa, nunca ha sido adoptada en decisión judicial alguna.

Reconozco la relevancia de los precedentes citados por mi colega y que hacen referencia al “no” traspuesto y al acusado que excedió el tiempo de estacionamiento. Pero ¿qué haremos con uno de los mojones de nuestra jurisprudencia, que mi colega nuevamente pasa por alto en silencio? Se trata de “Commonwealth c/ Valjean”. Si bien la trascripción de este caso resulta algo oscura, de todas maneras surge que al acusado se lo procesó por haber hurtado un pan, alegando aquél como defensa que se hallaba en condiciones que se aproximaban a la inanición. La Corte se negó a aceptar tal defensa. Si el hambre no puede justificar el hurto de comida natural, ¿cómo podrá justificar el hecho de matar y comerse a un hombre? Por otra parte, si contemplamos el asunto en términos de prevención, ¿es probable que un hombre quiera perecer de hambre para evitar ser encarcelado por el hurto de un pedazo de pan? Las demostraciones de mi colega nos obligarían a fallar en contra de “Commonwealth c/ Valjean” y muchos otros precedentes que han sido edificados sobre ese caso.

Pero aún así me resulta difícil negar todo efecto preventivo a la decisión que declara a estos hombres culpables de asesinato. El estigma de la palabra “asesino” es tal que creo sumamente probable que si estos hombres hubieran sabido que la ley calificaba su acto como asesinato hubieran esperado por lo menos unos días antes de llevar a cabo su plan.

Durante este tiempo alguna solución inesperada se hubiera podido presentar. Me doy cuenta de que esta observación sólo reduce la distinción a una cuestión de grado. Y no la destruye del todo. Es ciertamente verdad que el elemento de prevención sería menor en este caso de lo que normalmente fluye de la aplicación de la ley criminal. Hay otra dificultad más en la propuesta de mi colega Foster de introducir una excepción en la ley para favorecer este caso. si bien esta dificultad ni siquiera llega a insinuarse en su voto ¿Cuál debe ser el alcance de esta excepción? Aquí los hombres echaron suertes y la víctima misma originariamente participó en el convenio. ¿Qué deberíamos decidir si Whetmore desde un principio se hubiera negado a participar en el plan? ¿Habría que permitir que una mayoría lo obligase? O supóngase que ningún plan se hubiera adoptado y que los otros simplemente hubiesen conspirado para privar a Whetmore de la vida, justificando su acto diciendo que él se hallaba en la condición más débil. O que se hubiera seguido otro plan de selección. basado en una justificación distinta de la aquí adoptada. v.gr. si los otros, siendo ateos, hubieran insistido en que Whetmore debía morir por ser el único que creía en una vida en el más allá. Estos ejemplos podrían multiplicarse, pero ya bastantes han sido sugeridos para revelar el tembladeral de ocultas dificultades que el razonamiento de mi colega encierra. Al reflexionar me doy ciertamente cuenta de que quizás esté dedicándome a un problema que jamás volverá a surgir. Desde que es poco probable que grupo alguno de hombres se vea de nuevo llevado a cometer el siniestro hecho que aquí nos ocupa. Pero aunque tuviéramos la absoluta certeza de que ningún caso similar volvería a presentarse.

Los ejemplos que he dado ponen de manifiesto la ausencia de todo principio racional y coherente en la regla que mi colega propone. ¿No debe controlarse la solidez de un principio por las conclusiones que él implica, sin hacer referencias a las contingencias de litis [litigio] futuras? Empero, si así fuere… por qué tan a menudo discutimos en esta Corte la cuestión de la probabilidad de tener que aplicar en ocasiones futuras un principio que la solución del caso que tenemos frente a nosotros reclama? ¿Es ésta una situación en la que una línea de razonamiento originariamente inadecuada ha llegado a sancionarse por vía de precedente, de modo que estamos autorizados e incluso obligados a aplicarla? Cuanto más examino este caso y pienso en él, tanto más profundamente me abisma. Mi mente queda enlazada en las mallas de las redes que estoy arrojando para salvarme.

Encuentro que toda consideración relevante para la decisión de este caso halla su contrapartida en otra que lleva en dirección opuesta. Mi colega Foster no me ha facilitado, ni yo mismo puedo encontrar por propia cuenta, fórmula alguna capaz de resolver las contradicciones que de todos lados me acosan.

He dado a este caso lo mejor de mi capacidad intelectual. Casi no he dormido desde que el mismo llegó a nosotros. Cuando me siento inclinado a aceptar el punto de vista de mi colega Foster, me detiene la impresión de que sus argumentos no son intelectualmente sólidos y se aproximan a meras racionalizaciones. Por otra parte, cuando me inclino a confirmar el fallo recurrido, me choca lo absurdo de condenar a muerte a estos hombres cuando sus vidas han sido salvadas al costo de las vidas de diez heroicos obreros. No puedo dejar de lamentar que el señor Fiscal haya creído adecuado acusar por asesinato. Si tuviéramos una disposición en nuestras leyes declarando un crimen el comer la carne humana, ello hubiera constituido una acusación más apropiada. A falta de otro cargo ajustado a los hechos de este caso me parece que hubiera sido más prudente no iniciar proceso. No obstante, y por desgracia, estos hombres han sido acusados y sentenciados, y a raíz de ello nos vemos envueltos en este desgraciado asunto.

Como he sido totalmente incapaz de resolver las dudas que me acosan respecto de la solución legal de este asunto, siento tener que anunciar un paso que, creo, carece de precedentes en la historia de este Tribunal. Renuncio a participar en la decisión de este caso.

Ministro Keen

Quisiera empezar por dejar a un lado dos cuestiones que no son de la competencia de esta corte.

La primera de ellas es si procede o no conceder a los acusados clemencia ejecutiva en el caso de que su sentencia fuere confirmada. En nuestro sistema de gobierno éste es un problema para el Poder Ejecutivo, no para nosotros. Por ello, desapruebo aquel pasaje en el voto del Presidente de la Corte, donde, efectivamente, da instrucciones al jefe del Poder Ejecutivo respecto a lo que éste debe hacer en este caso e insinúa algunos resultados indeseables que serían la consecuencia de no acatar aquellas instrucciones. Esto es una confusión de funciones gubernamentales y el Poder Judicial debería ser el último en incurrir en tal confusión. Deseo destacar que si yo fuera el jefe del Poder Ejecutivo iría más lejos en el camino de la clemencia de lo que las peticiones a él dirigidas proponen. Yo concedería a estos hombres un perdón total, ya que creo que han sufrido bastante por cualquier ofensa que pudieran haber cometido. Quiero que se entienda que esta observación la hago en mi calidad de ciudadano privado, que con motivo de su cargo ha llegado a obtener un conocimiento íntimo de los hechos de este caso. En el desempeño de mis deberes como juez, no me incumbe dirigir peticiones al Poder Ejecutivo, ni tomar en cuenta lo que éste pueda o no hacer para arribar a mi propia decisión, la que deberá estar enteramente guiada por el derecho de este Commonwealth.

La segunda cuestión que deseo dejar a un lado es la de decidir si lo que estos hombres hicieron fue “justo” o “injusto”, “malo” o “bueno”. También ésta es una cuestión irrelevante para el desempeño de mi cargo como juez, pues he jurado aplicar, no mis concepciones de moralidad, sino el derecho del país. Al poner esta cuestión a un lado, creo que también podré seguramente descartar sin comentario la primera y más poética porción del voto de mi colega Foster. El elemento de fantasía encerrado en los argumentos allí desarrollados, ha sido suficientemente puesto en claro por la tentativa, en alguna medida solemne, de mi colega Tatting, de tomar aquellos elementos en serio. La sola cuestión que se nos presenta para ser decidida es si estos acusados —dentro del sentido de N.C.S.A. (N.S.), 12-A— privaron intencionalmente de la vida a Roger Whetmore. El texto exacto de la disposición es el siguiente: “quienquiera privare intencionalmente de la vida a otro será castigado con la muerte”. No me cabe sino suponer que cualquier observador sin perjuicios, deseoso de extraer el natural sentido de estas palabras, concederá inmediatamente que estos acusados “privaron intencionalmente de la vida” a Roger Whetmore.

¿De dónde, pues, surgen todas las dificultades del caso y la necesidad de tantas páginas de discusión acerca de lo que debería ser tan obvio? Las dificultades, cualquiera sea la forma torturada bajo la cual aquél se presente, convergen todas hacia una fuente única, que es el fracaso en distinguir los aspectos jurídicos de los morales en este caso. Para decirlo lisa y llanamente, a mis colegas no les gusta el hecho de que la ley escrita exija la condena de estos acusados. A mí tampoco me gusta, pero a diferencia de mis colegas, yo respeto las obligaciones de un cargo que me exige descartar de mi mente las preferencias personales cuando me toca interpretar y aplicar la ley de este Commonwealth.

Mi colega Foster no admite, por supuesto, que está impulsado por una aversión personal hacia la ley escrita. En vez de ello se embarca en la línea conocida de argumentación, según la cual la Corte puede descartar el expreso lenguaje de una ley, cuando algo, no contenido en la ley misma, llamado su “propósito”, sirve para justificar el resultado que la Corte considera adecuado. Siendo ésta una vieja disputa entre mis colegas y yo, me gustaría, antes de discutir la particular aplicación del argumento a los hechos de este caso, decir algo acerca del fondo histórico de este tema de controversia y sus implicaciones para el derecho y el gobierno en general.

Hubo época en este Commonwealth en la que los jueces, de hecho, legislaron con gran libertad, y todos nosotros sabemos que en aquella época algunas de nuestras leyes fueron prácticamente reelaboradas por el Poder Judicial. Fue ésta una época en que los principios aceptados de la ciencia política no describían con mayor precisión la jerarquía y función de los distintos poderes del Estado. Todos conocemos la trágica consecuencia de aquella imprecisión, la corta guerra civil que surgió del conflicto del Poder Judicial, por un lado, con el Ejecutivo y Legislativo por el otro. No hace falta volver a enumerar aquí los factores que contribuyeron a aquella vergonzosa lucha por el poder, pero podemos mencionar que incluyeron el carácter poco representativo de la Cámara, debido a la división del país en distritos electorales que ya no respondían a la distribución de la población y la fuerte personalidad y amplia popularidad de quien era entonces Presidente de la Corte.

Basta observar que hemos dejado atrás aquellos días y que en lugar de la entonces reinante imprecisión tenemos ahora un principio de netos perfiles: la supremacía del Poder Legislativo en nuestro sistema gubernamental. De tal principio fluye la obligación del Poder Judicial de aplicar fielmente la ley escrita y de interpretar esta ley de acuerdo a su llano sentido sin referencia a nuestros deseos personales ya nuestras concepciones individuales de justicia. No me incumbe la cuestión de si el principio que prohíbe al Poder Judicial la revisión de las leyes es adecuado o equivocado, deseable o indeseable; meramente observo que este principio se ha convertido en una tácita premisa subyacente a la totalidad del orden jurídico gubernamental que yo he jurado administrar. Más si bien el principio de la supremacía del Poder Legislativo ha sido aceptado en teoría desde hace centenares de años, tal es la tenacidad de la tradición profesional y la fuerza en los hábitos fijos del pensamiento, que muchos de los magistrados aún no se han acomodado al papel restringido que el nuevo orden les impone. Mi colega Foster es uno de aquel grupo; su manera de manejar las leyes es exactamente la de un juez del siglo cuarenta.

Todos estamos familiarizados con el proceso mediante el cual los jueces reforman las disposiciones legisladas que no son de su agrado. Cualquiera que haya seguido los votos del señor Juez Foster habrá tenido oportunidad de verificar la aplicación de aquel proceso en cada una de las ramas del derecho. Personalmente estoy tan familiarizado con el método que, en caso de cualquier Incapacidad de mi colega, estoy convencido que podría escribirle un voto a su satisfacción, sin contar con sugerencia alguna, salvo que se me informara si le gusta el efecto de los términos de la ley aplicados al caso que deberá resolver.

El proceso de la reforma judicial requiere tres pasos. El primero consiste en adivinar algún único “propósito” al que la ley sirve. Esto se hace aunque ni una sola ley entre cientos tiene tal propósito único, y aunque los objetivos de casi todas las leyes son diferentemente interpretados por los distintos grupos de sus defensores. El segundo paso es descubrir que un ente mítico, llamado “el legislador” en la busca de aquel Imaginario “propósito”, omitió algo o dejó una laguna o Imperfección en su obra. Luego sigue la parte final y más placentera de la tarea, o sea, llenar la laguna así creada. Quod erat faciendum [que debía haberse hecho, N. de MyE].

La afición de mi colega Foster por encontrar agujeros en las leyes me hace pensar en uno de los cuentos narrados por un autor antiguo acerca de un hombre que se comió un par de zapatos. Cuando se le preguntó si le habían gustado, replicó que la parte que más le había agradado eran los agujeros. Así es como mi colega siente respecto de las leyes; cuantos más agujeros contienen más le agradan. En resumidas cuentas: no le gustan las leyes.

No se podría desear un mejor ejemplo para ilustrar ese proceso de colmar lagunas que el que tenemos delante de nosotros. Mi colega piensa que conoce exactamente lo que se buscó al declarar el asesinato un crimen, y esto fue algo que él denomina “prevención”. El colega Tatting ya ha puesto de manifiesto lo mucho que se omite en esa interpretación. Pero yo pienso que la dificultad late más profundamente. Pongo grandemente en duda que una ley que califica el asesinato de crimen realmente tenga un “propósito” en alguno de los sentidos ordinarios del término. Antes que nada, tal ley refleja la onda convicción humana de que el asesinato es injusto y que algo debe hacerse con el hombre que lo comete. Si se nos obligara a ser más específicos acerca de la cuestión, Probablemente nos refugiaríamos en las teorías más sofisticadas de los criminólogos, teorías que ciertamente no estaban en la mente de aquellos que promulgaron nuestra ley.

También podríamos observar que los hombres hacen su trabajo más eficientemente y viven más felices si se hallan protegidos contra agresiones violentas. Teniendo presente que las víctimas de asesinato son, a menudo, gente desagradable, quizás agregaríamos la sugerencia de que la eliminación de personas indeseables no es una función que se adecue a la iniciativa privada, sino que debe ser un monopolio estatal. Todo lo cual me hace pensar en un abogado que en una oportunidad sostuvo ante esta Corte que una ley sobre ejercicio de la medicina era una cosa buena, ya que abarataría las primas de seguros de vida al elevar el nivel de la salud general. Lo obvio puede sobreexplicarse. Si no conocemos el propósito del 12.A, ¿cómo podemos llegar a decir que tiene una “laguna”? ¿Cómo podemos pensar qué pensaban sus promulgadores, acerca del asesinato de un hombre para comérselo?

Mi colega Tatting ha puesto de manifiesto una repulsión comprensible aunque quizás algo exagerada, hacia el canibalismo: ¿Cómo saber si sus antepasados no sentían la misma repulsión, en grado aún más elevado? Los antropólogos dicen que el terror hacia un acto prohibido puede incrementarse por el hecho de que en razón de las condiciones de la vida tribal los hombres se sientan más tentados a realizarlo; así ocurrió con el incesto, más severamente sancionado entre aquellos cuyas relaciones comunitarias lo hacían más probable. Ciertamente el periodo subsiguiente a la Gran Espiral era uno que llevaba implícitas tentaciones hacia la antropofagia. Quizás fue por aquella misma razón que nuestros antepasados expresaron su prohibición en forma tan amplia e indiscriminada. Todas ésas son, por cierto, conjeturas, pero lo que queda establecido es que ni yo ni mi colega Foster conocemos cual es el “propósito” del párrafo 12.A.

Consideraciones similares a las que acabamos de esbozar son también aplicables a la excepción a favor de la defensa propia, que juega un papel tan preponderante en el razonamiento de mis colegas Foster y Tatting. Es, por cierto, verdad que en Commonwealth c/ Parry un “obiter dictum” [en leyes, una opinión expresada por un juez que sólo incidental teniendo en el caso en cuestión y por lo tanto no vinculante. N. de MyE] justificó esta excepción, asumiendo que el propósito de la legislación penal es prevenir. También puede ser cierto que generaciones de estudiantes de derecho han aprendido que el verdadero fundamento de la excepción reside en el hecho de que un hombre que actúa en defensa propia no actúa “intencionalmente”, y que los mismos estudiantes han aprobado sus exámenes por repetir lo que sus profesores les habían dicho.

Estas últimas observaciones podrían, por supuesto, ser descartadas como irrelevantes por la simple razón de que hasta ahora los profesores y los examinadores no han recibido protesta alguna para dictar nuestras leyes. Pero la verdadera dificultad cala más hondo. Lo que pasa con la ley pasa con la excepción: la cuestión no está en el propósito conjetural de la regla, sino en su alcance. Ahora bien, el alcance de la excepción a favor de la defensa propia, tal como ha sido aplicada por esta Corte, es claro: se aplica a los casos en que una parte resiste una amenaza agresiva a su propia vida. Es, por ende, demasiado evidente que el presente caso no cae dentro del ámbito de la excepción, desde que es obvio que Whetmore ninguna amenaza dirigió a la vida de estos acusados.

El desalineo esencial del intento de mi colega Foster, que ha querido cubrir su reformulación de la ley escrita con un aire de legitimidad, surge trágicamente a la superficie en el voto del colega Tatting. En dicho voto el juez Tatting batalla fieramente para ser compatible el vago moralismo de su colega con su propio sentido de fidelidad hacia la ley escrita. El resultado de esta lucha sólo pudo ser el que efectivamente ocurrió —un completo fracaso— en el desempeño de la función judicial. No se puede aplicar una ley tal como está escrita y al mismo tiempo reformularla, según los propios deseos.

Ahora bien, sé que la línea de razonamiento que acabo de desarrollar en este voto no resultará aceptable para quienes sólo contemplan los efectos inmediatos de una decisión y hacen caso omiso de las implicaciones de largo alcance que significa que el Poder Judicial se arrogue la potestad de crear excepciones a la ley. Una decisión rigurosa jamás es popular. En la literatura se ha festejado a jueces por sus astutas maniobras para inventar algún subterfugio destinado a privar a alguno de los litigantes de sus derechos en casos en que la opinión pública creía equivocado que se los hiciera prevalecer. Pero yo creo que las excepciones judiciales a larga causan más perjuicio que las sentencias rigurosas.

Los casos rigurosos quizá tengan inclusive un cierto valor moral al hacer ver al pueblo su propia responsabilidad frente a la ley, que en última instancia es su propia creación. Y al recordarles que no existe principio de gracia personal que pueda enmendar las equivocaciones de sus representantes. Es más, iré más lejos aún y diré que los principios por mí expuestos no sólo son los más sanos en el momento actual, sino que hubiéramos heredado de nuestros antepasados un mejor sistema jurídico si esos principios se hubieran observado desde un principio. Por ejemplo, con respecto a la excusa de la defensa propia, si nuestros tribunales se hubieran hecho fuertes en la letra de la ley, el resultado, sin duda alguna, hubiera sido una reforma legislativa. Tal reforma hubiera atraído la colaboración de hombres de ciencia y psicólogos y la regulación resultante hubiera llegado a tener bases comprensibles y racionales, en vez el menjunje de verbalismos y distinciones.

Estas observaciones finales se hallan, ciertamente, fuera de los deberes cuyo cumplimiento me Impone este caso, pero las incluyo aquí desde que estoy hondamente convencido de que mis colegas no advierten suficientemente los peligros implícitos en las concepciones sobre la magistratura por las que aboga el colega Foster. Concluyo en el sentido de que la sentencia condenatoria debe ser confirmada.

Ministro Handy

Con gran sorpresa ha seguido los torturados raciocinios a los que este caso ha dado pie. Jamás ceso de admirar la habilidad con que mis colegas echan una oscurecedora cortina de legalismos sobre cualquier asunto que se les presenta para su solución. Hemos escuchado esta tarde disertaciones sobre la distinción entre derecho positivo y derecho natural, sobre la letra de la ley y el propósito de la ley, sobre las funciones judiciales y las funciones ejecutivas, sobre la legislación judicial y la legislación legislativa. Mi única desilusión ha sido que nadie haya hecho cuestión acerca de la naturaleza jurídica del convenio celebrado en la caverna —si fue unilateral o bilateral— , y si no puede considerarse que Whetmore revocó una oferta antes de que se hubiera actuado en base a la misma.

¿Qué tienen que ver todas esas cosas con el caso? El problema que enfrentamos como funcionarios públicos es qué debemos hacer con estos acusados. Esta es una cuestión de sabiduría práctica a aplicarse en un contexto, no de teoría abstracta, sino de realidades humanas. Si se ve el caso a la luz de estas consideraciones, creo que se convierte en uno de los más fáciles que jamás haya tramitado ante esta Corte. Jamás me ha sido posible hacer ver a mis colegas que el gobierno es un asunto humano, y que los hombres son gobernados no por las palabras sobre el papel o por teorías abstractas, sino por otros hombres. Son gobernados bien cuando sus gobernantes entienden los sentimientos y concepciones de las masas. Son mal gobernados cuando este entendimiento falta.

De todas las ramas del gobierno el Poder Judicial es el más expuesto a perder el contacto con el hombre común. Las razones para ello son, por supuesto, bastante obvias. Mientras que las masas reaccionan frente a una situación en términos de unos pocos rasgos salientes, nosotros desmenuzamos en pequeños fragmentos cualquier situación que se nos presenta. Ambas partes contratan abogados para que analicen y disequen. Los jueces y abogados compiten unos contra otros para ver quién es capaz de descubrir el mayor número de dificultades y distinciones en un solo conjunto de hechos. Cada una de las partes trata de hallar casos, reales o imaginarios, para poner en aprietos las demostraciones de la contraria.

Para escapar a estas dificultades, se inventan e introducen, en la situación, distinciones adicionales. Cuando un conjunto de hechos ha sido expuesto a tal tipo de tratamiento el tiempo suficiente, toda la vida y todo el jugo han salido de él y sólo nos queda un puñado de polvo.

Me doy ciertamente cuenta de que donde haya reglas y principios abstractos, los abogados podrán hacer distinciones. Hasta cierto punto el tipo de cosas que he estado describiendo es un mal necesario inseparable de cualquier regulación formal de los asuntos humanos. Pero pienso que el ámbito que realmente necesita de tal regulación se halla grandemente sobreestimado. Hay, por supuesto, unas cuantas reglas de juego fundamentales que tendrán que aceptarse para que sea posible seguir adelante con el juego. Incluiría entre estas reglas las que reglamentan las elecciones, el nombramiento de los funcionarios públicos y el término de duración de sus cargos. Concedo que aquí es esencial que haya límites a la discreción, adherencia a las formas, escrúpulos referentes a lo que cae y lo que no cae bajo la regla.

Pero fuera de esos campos —y de otros semejantes— creo que todos los funcionarios públicos, incluidos los jueces, cumplirían mejor su tarea si trataran a las formas y a los conceptos abstractos como instrumentos. Creo que debiéramos tomar como modelo al buen administrador, que acomoda los procedimientos y principios al caso que tiene entre manos, seleccionando de entre las formas disponibles las más adecuadas para llegar al resultado conveniente.

La más obvia ventaja de este método de gobierno es que nos permite despachar nuestra labor diaria con eficiencia y sentido común. Mi adhesión a esta filosofía tiene, empero, raíces más profundas. Creo que es sólo con la penetración que dicha filosofía nos da, que podemos mantener la flexibilidad esencial para mantener nuestras acciones en una razonable armonía con los sentimientos de aquellos que se hallan sometidos a nuestra autoridad. Más gobiernos han sido derrocados, y más miseria humana causada por la falta de esta concordancia entre gobernantes y gobernados, que por otro factor cualquiera que pueda discernirse en la historia. Una vez que se introduce una cuña suficiente entre la masa del pueblo y los que dirigen su vida jurídica, política y económica, nuestra sociedad se viene abajo. Y entonces ni el Derecho de la naturaleza de Foster, ni la fidelidad de Keen a la letra de la ley nos servirán de nada. Ahora bien, aplicando estas concepciones al caso que nos ocupa, su solución, como ya se ha dicho, se hace perfectamente fácil. Para demostrar esto tendré que dar cabida a ciertas realidades que mis colegas, en su púdico decoro, han creído conveniente pasar por alto, aunque son tan agudamente conscientes de ellas como yo.

La primera de éstas es que este caso ha despertado un enorme interés público, tanto aquí como en el extranjero. Casi todos los diarios y revistas han publicado artículos sobre él, los columnistas han suministrado a sus lectores información confidencial sobre el próximo paso del gobierno; centenares de cartas al editor han sido publicadas. Una de las cadenas más grandes de diarios hizo una encuesta de opinión pública sobre el tema: “¿Qué piensa Ud. que la Corte Suprema debería hacer con los exploradores de cavernas?” Alrededor de un noventa por ciento opinó que los acusados debían ser perdonados o castigados con una especie de pena simbólica. Es, pues, perfectamente claro, cuál es el sentir de la opinión pública frente al caso. Lo hubiéramos podido saber, ciertamente, sin la encuesta, sobre la base del sentido común, o incluso observando que en esta Corte hay, en apariencia, cuatro hombres y medio, o el noventa por ciento, que participan de la opinión común.

Esto revela no sólo lo que deberíamos hacer, sino lo que tenemos que hacer si deseamos preservar entre nosotros y la opinión pública una armonía decente y razonable. Declarar a estos hombres inocentes no requiere que nos compliquemos en ningún subterfugio o trampa poco digna. No es necesario adoptar ningún principio de interpretación de la ley que sea inconsistente con las anteriores prácticas de esta Corte.

Ciertamente ningún lego pensará que al absolver a estos hombres nosotros forzaríamos la ley más de lo que nuestros predecesores lo hicieron al crear la excusa de la defensa propia. Si fuera menester una demostración más detallada del método para reconciliar nuestra decisión con la disposición legal, me bastaría con adherirme a los argumentos desarrollados en la segunda y menos visionaria parte del voto de mi colega Foster. Sé, por supuesto, que mis colegas se horrorizarán ante mi sugerencia de que esta Corte tome en cuenta la opinión pública. Dirán que la opinión pública es emocional y caprichosa, que se basa en verdades a medias y que escucha a testigos no sometidos a repreguntas. Dirán que la ley rodea al juicio de un caso como éste con garantías elaboradas, destinadas a asegurar el conocimiento de la verdad y que toda consideración racional relevante para las cuestiones del caso han sido tomada en cuenta. Formularán la advertencia de que todas estas garantías se esfumarían si se permitiera que una opinión de masas, formada fuera de esta estructura, influyera de algún modo sobre nuestra decisión.

Pero contemplemos sin prejuicios algunas de las realidades de la administración de nuestro derecho penal. Cuando un hombre es acusado de algún crimen existen, hablando en términos generales, cuatro vías por las cuales puede eludir la pena. Una de ellas es que el juez determine que bajo la ley aplicable no ha cometido crimen alguno. Esta es, por supuesto, una determinación que suele tener lugar en una atmósfera más bien formal y abstracta. Pero miremos las otras tres vías por las cuales pueden escapar al castigo. Ellas son:

1)            La decisión del Fiscal de no pedir el procesamiento.

2)          Un veredicto absolutorio del jurado.

3)          Un indulto o una conmutación de la pena por parte del Poder Ejecutivo.

¿Puede alguien pretender que estas decisiones se tomen dentro de la rígida y formal estructura de reglas que previenen errores de hecho, excluyendo factores emocionales y personales, y garantizan que todas las formas de la ley serán observadas?

En el caso del jurado tratamos sin duda de que sus deliberaciones se mantengan dentro del ámbito de lo jurídicamente relevante, pero no hace falta que nos engañemos nosotros mismos acerca del éxito de tal tentativa. Normalmente el caso que nos ocupa, con todos sus problemas hubiera ido directamente al jurado. Si esto hubiese ocurrido, podemos tener la seguridad de que habría habido una absolución o, por lo menos, una división que hubiera impedido una condena. Si se hubiera dado instrucciones al jurado en el sentido de que el hambre de los acusados y el convenio no son defensas contra el cargo de asesinato, con toda probabilidad el veredicto habría hecho caso omiso de tal instrucción y torcido la letra de la ley mucho más de lo que nosotros estaríamos jamás tentados de hacer. Por cierto la única razón que impidió que tal cosa ocurriera en este caso, fue la circunstancia fortuita de que el presidente del jurado era abogado. Sus conocimientos le permitieron idear una fórmula verbal por la que el jurado pudo eludir sus responsabilidades usuales.

Mi colega Tatting expresa su disgusto con el Fiscal porque éste no decidió el caso por sí, absteniéndose de solicitar el procesamiento. Estricto como mi distinguido colega es en obedecer las exigencias de la teoría jurídica, se muestra no obstante satisfecho con que el destino de estos hombres se decida fuera del tribunal, por el Fiscal y sobre la base del sentido común. El Presidente de la Corte, por otra parte, desea que la intervención del sentido común quede para el final, si bien, igual que Tatting, no quiere participar personalmente en ello.

Esto me lleva a la parte final de mis observaciones, que se referirá a la clemencia ejecutiva. Antes de discutir este tópico directamente, quisiera hacer una alusión a la encuesta de la opinión pública. Como ya he dicho, el noventa por ciento desea que la Corte Suprema deje a estos hombres en entera libertad o les aplique una pena más o menos nominal. El diez por ciento restante constituye un grupo de composición muy rara, de opiniones sumamente curiosas y divergentes. Uno de los expertos de nuestra universidad ha realizado un estudio de este grupo y ha descubierto que sus componentes se subsumen bajo ciertos tipos o patrones. Un número considerable de ellos son suscriptores de periódicos muy pocos serios, de limitada circulación que han dado a sus lectores una versión deformada de los hechos del caso. Otros creen que “espeleólogo” significa “caníbal” y que la antropofagia es un objetivo de la Sociedad. Pero lo que quiero subrayar es, empero, lo siguiente: si bien casi todas las variantes y matices concebibles de opinión se hallan presentados en este grupo, no hubo, que yo sepa, siquiera uno, ni aquí ni en el grupo mayoritario del noventa por ciento, que dijera: “Creo que sería bueno que la Corte condenara a estos hombres a ser ahorcados y que luego viniera otro poder del Estado y los perdonara”. Y, ello no obstante, es esta la solución que en mayor o en menor grado ha dominado nuestras discusiones y la que nuestro Presidente nos propone como una vía que nos evitará cometer una injusticia y simultáneamente preserva el respeto por la ley. Puede nuestro Presidente tener la seguridad de que si esto preserva la moral de alguien, será la suya propia y no la del público, que nada sabe de sus distinciones. Menciono esto porque deseo llamar de nuevo la atención sobre el peligro de extraviarnos en los esquemas de nuestros propios pensamientos, olvidando que estos esquemas a menudo no proyectan la más ligera sombra sobre el mundo exterior.

Llego ahora al hecho más crucial de este caso, hecho conocido por todos nosotros en esta Corte, si bien mis colegas han considerado conveniente ocultarlo bajo sus togas. Consiste en la probabilidad angustiosa de que si la decisión se deja al Jefe del Ejecutivo, éste se negará a perdonar a estos hombres o a conmutar sus condenas. Como todos sabemos, el Jefe del Poder Ejecutivo es un hombre de edad avanzada y de conceptos muy rígidos. El clamor público suele tener sobre él un efecto contrario al deseado. Como he dicho a mis colegas, ocurre que la sobrina de mi esposa es amiga íntima de su secretaria.

Por esta vía indirecta, pero, creo, digna de confianza, he llegado a saber que está firmemente determinado a no conmutar la sentencia si estos hombres son declarados culpables de haber violado la ley.

Nadie lamenta más que yo tener que apoyarme en materia tan importante sobre información que podría calificarse de chismográfica. Si se me dejara hacer, esto no pasaría, pues yo adoptaría el medio práctico de reunirnos con el Ejecutivo para examinar el caso juntamente con él, averiguar cuáles son sus puntos de vista y, quizá, elaborar con él un programa común para encarar la situación. Pero, por supuesto, mis colegas ni siquiera escucharían una propuesta así. Sus escrúpulos por obtener directamente la información exacta, no impide, empero, que estén sumamente preocupados por lo que han sabido indirectamente.

El conocimiento de los hechos que acabo de relatar, explica por qué el Presidente de la Corte, ordinariamente un modelo de circunspección, consideró conveniente agitar su toga ante el rostro del Ejecutivo y amenazarlo con la excomunión si no conmutaba la sentencia. Sospecho que también explica el procedimiento mágico del colega Foster que le permitió remover toda una biblioteca de textos jurídicos de encima de los hombros de estos acusados. También explica por qué mi legalista colega Keen ha imitado al gracioso de las comedias antiguas, corriendo al otro extremo del escenario para dirigir algunas palabras al Poder Ejecutivo “en mi capacidad de ciudadano particular”. (Podría observar, incidentalmente, que el consejo del Ciudadano particular Keen será publicado en las colecciones de fallos de esta Corte, a costa de los contribuyentes).

Debo confesar que cuanto más viejo me pongo más y más me intriga la negativa de los hombres a aplicar su sentido común a los problemas del Derecho y del gobierno, y este caso verdaderamente trágico ha ahondado mi desesperanza y desaliento. Sólo desearía poder convencer a mis colegas de la sabiduría de los principios que he aplicado en la función judicial desde que la asumí. La verdad es que, como si se tratara de un triste cerrarse el círculo, hallé elementos similares a los de este asunto en el primer caso que me tocó como juez del Tribunal de primera Instancia del Condado de Fanleigh.

Una secta religiosa había expulsado a un ministro quien, según dijeron, había adoptado los puntos de vista y prácticas de una secta rival. El ministro difundió una nota en la que formulaba cargos contra las autoridades que lo habían expulsado. Ciertos miembros legos de la iglesia anunciaron una reunión pública en la cual se proponían explicar la posición de la iglesia. El ministro asistió a esta reunión. Algunos dijeron que había entrado sigilosamente y disfrazado; él declaró que había entrado abiertamente como miembro del público. De cualquier manera, cuando empezaron los discursos, los interrumpió con ciertas preguntas sobre cuestiones de la iglesia e hizo algunas declaraciones en defensa de sus propios puntos de vista. Fue asaltado por los miembros de la reunión y recibió una buena tunda, que le causó, entre otras lesiones, la fractura de la mandíbula. Demandó por daños y perjuicios a la asociación patrocinadora de la reunión y a diez personas individualizadas, quienes, alegó, fueron sus atacantes.

Cuando comenzó el juicio, el caso me pareció en un principio sumamente complicado. Los abogados plantearon legión de problemas jurídicos. Hubo intrincadas cuestiones acerca de la admisibilidad de las pruebas, y, en relación con la demanda contra la asociación, se presentaron algunos problemas difíciles: respecto de la cuestión que si el ministro había sido un intruso o alguien autorizado a participar de la reunión. Como novicio en la magistratura, anhelaba aplicar mis conocimientos adquiridos en la facultad y empecé a estudiar de cerca estas cuestiones, a leer las fuentes revestidas de autoridad ya preparar considerandos bien documentados. A medida que estudiaba el caso me vi crecientemente envuelto en sus perplejidades jurídicas y comencé a aproximarme a un estado similar al de mi colega Tanning en el presente caso. Pero, de repente, vi con claridad que todos estos problemas paradójicos realmente nada tenían que ver con el caso, y lo empecé a examinar a la luz del sentido común. De inmediato el caso cobró nuevas perspectivas, y vi que lo que correspondía hacer era un veredicto a favor de los demandados por falta de prueba.

A esta conclusión me llevaron las siguientes consideraciones. La riña en que el actor fue lesionado había sido un asunto muy confuso, con algunas personas que trataban de llegar al centro del tumulto, mientras que otras intentaban salir de él: con algunos que golpeaban al actor, mientras que otros aparentemente trataban de protegerlo. Hubiera llevado semanas el descubrir la verdad del asunto. Decidí que no había mandíbula rota que importara tanto al Commonwealth. (Por otra parte, las lesiones del ministro habían curado sin desfigurarlo y sin ningún desmedro para sus facultades normales). Además, sentí la convicción de que en gran parte el actor mismo había causado su desgracia. Él conocía lo caldeado de las pasiones en torno de esta cuestión, y hubiera podido fácilmente encontrar otro escenario para expresar sus puntos de vista.

Mi fallo fue ampliamente aprobado por la prensa y el público, que no podían tolerar los puntos de vista y las prácticas que el ministro expulsado intentaba defender. Ahora, treinta años más tarde, gracias a un Fiscal ambicioso y a un Presidente de jurado legalista, enfrento un caso que suscita problemas que en el fondo son muy semejantes a los que aquel otro caso encerraba. El mundo no parece cambiar mucho, sólo que en este caso no se trata de un fallo por quinientos o seiscientos frelares, sino que está en juego la vida de cuatro hombres, que ya han sufrido más tormentos y humillaciones que los que la mayor parte de nosotros soportaría en mil años. Llego a la conclusión de que estos acusados son inocentes del crimen objeto de la acusación, y de que la sentencia debe revocarse.

 

Ministro Tatting: el Presidente de la Corte me ha preguntado si, después de haber oído las dos opiniones que acaban de emitirse, deseo reexaminar la posición previamente adoptada por mí. Quiero expresar que después de haber escuchado dichas opiniones, mi convicción de que no debo participar en la decisión de este caso se ha robustecido considerablemente.

Hallándose dividido en forma pareja el voto de los miembros de la Corte, la sentencia condenatoria del tribunal a que es confirmada. Se ordena que la ejecución de la sentencia tenga lugar el viernes 2 de abril del año 4300 a las 6 de la mañana, oportunidad en la que el Verdugo Público procederá con la diligencia del caso a colgar a cada uno de los acusados del cuello hasta que muera.

 

Publicado originalmente en: Lon Luvois Fuller. “The case of the speluncean explorers”. Harvard Law Review Vol. 62, No. 4, February 1949.

 

PREGUNTA

1. La Ley Penal establece la pena capital para los casos de homicidio. ¿Se debe condenar a estos exploradores por homicidio? Justifique su respuesta.

 

 



escrito el 30 de junio de 2009 por en General


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125 Comentarios en El caso de los Exploradores de Cavernas.

  1. CAROLINA FERNANDEZ GOMEZ / salon 305 | 07-07-2009 a las 12:32 AM | Denunciar Comentario
    1

    Mi comentario se basa en la Doctrina del Derecho Natural,
    tal vez porque es tan importante las circunstancias en que se encontraban estos hombres porque estaban en un estado de conmocion, cualquier cantidad de ideas pasaban por sus cabezas, pero las mas importante era la vida de cada uno….. o mas bien de todo el grupo, analizo el alcanze moral que tiene la decision tomada por aquellos, porque para mi fue una desicion moral, el sacrificio es totalmente una accion moral……..que por supuesto a la luz del marco juridico se torna mas dificil de comprender……….el razonamiento es limpio, tiene fuerza objetiva impuesta por la misma sociedad para defender lo ilicito, y la moral que es esa otra fuerza que domina al ser humano y nos dice que en casos dificiles se haga lo correcto para bien o para mal y sin egoismo, pero la ley objetiva o mas bien en otras palabras la verdad procesal prevalece sobre la verdad real……..se contraponen la una de la otra……..donde cabria llevar a una escala mas elevada la libre voluntad del ser humano y respetarla ya que un convenio entre adultos, profesionales, con un nivel educativo alto segun su especialidad en este caso exploradores lo cual los llevava a tomar quisas como en un testamento lo que se llama la ultima decision de su voluntad, lo cual es tambien respetado segun nuestra legislacion, asi pues culmino mi comentario concluyendo que el derecho natural de todo ser humano debe ser respetado y comprendido desde aspectos mas profundos que desde cualquier aspecto juridico que es tan cambiante y flexible que podria equivocarse y otras veces atinar con la verdad real.

  2. andres felipe bermudez velez | 07-07-2009 a las 3:38 PM | Denunciar Comentario
    2

    En este caso se torna algo complicado tomar una desicion ya que es una situacion practicamente de vida o muerte , pienso en mi caso yo tomaria una desicion como la que ellos optaron ya que sino lo hago pues el que moriria seria yo entonces creo que optaria por no condenarlos ya que ellos trataron de sobrevivir y lograr salir con vida de esa caberna.

  3. Jessica Giraldo Perez Grupo 3-02 | 07-07-2009 a las 7:34 PM | Denunciar Comentario
    3

    En mi opinion y basandome en el enfoque Iuspositivista, los 4 exploradores si deben ser declarados Culpables por homicidio, ya que ellos nunca estuvieron regidos por la ley de la naturaleza , violando asi las normas que se encontraban establecidas desde un principio en los codigos; Ademas estos habrian podido sobrevivir sin haber asesinado a su compañero.

  4. Verónica Franco Ortegón | 07-07-2009 a las 10:23 PM | Denunciar Comentario
    4

    Bajo un enfoque juspositivista Si, los condenaría, ya que independientemente de la situación extrema en la que se encontraban y del convenio realizado, que no tiene ninguna relevancia jurídica, los implicados actuaron consciente e intencionalmente asesinando a su compañero, conducta a la cual no podría aplicársele la excepción de la legítima defensa. Ante esta situación prevalece la ley, su contenido y su propósito, sobre cualquier conmoción que produzca el caso tanto para los ministros en cuanto a su moralidad y emotividad como para la sociedad en general poco capacitada para emitir opiniones de esta magnitud y proclive en exceso a juzgar más con la emoción que con la razón. Se debe tener en cuenta entonces que no hay justificación alguna para el hecho de privar a alguien de la vida motivado por el hambre, porque bajo este enfoque sofismático se rompería el carácter taxativo de la ley.

  5. luisa fernanda bermudez pava | 08-07-2009 a las 6:58 PM | Denunciar Comentario
    5

    #Para el caso sub- examine, la conducta no es antijurídica, ya que, efectivamente se lesiono el bien jurídico tutelado, pero fue por una justa causa, el estado de necesidad; que es aceptado por la doctrina y la jurisprudencia, debido a la imposibilidad de la ley penal de aplicar una responsabilidad objetiva, cosa que sucedería si los imputados son condenados a muerte. Ahora bien, el estado de necesidad tiene unas características; la falta de opciones, razones de fuerza mayor, y la proporcionalidad entre el daño causado y el beneficio adquirido.
    #El estado de necesidad es aplicable a este caso, donde los agresores realizan el delito, por motivos inherentes a la vida, su instinto de supervivencia, y la imposibilidad de haber más opciones, obligando a cualquier persona a realizar el delito, hecho este que exime de responsabilidad.
    Ahora bien, en gracia de discusión, llegado el caso de que, no hayan tales eximentes de la responsabilidad, no hayan atenuantes u otro tipo de tópicos, podría en ultimas decirse que hay una falta de tipicidad.
    # El dolo es compuesto por intención y conocimiento, de esta forma, los espeleólogos tenían el conocimiento de la anti juridicidad del hecho, pero no tenían la intención de matar, mas bien, las circunstancias de fuerza mayor, el estado de inconsciencia e incoherencia que podría tener la persona debido a la falta de alimentación, condujeron a los espeleólogos, no a matar, sino a hacer posible su propia existencia, diferente a matar por gusto, gula o avaricia.
    #Debido a que la conducta descrita en la norma es de carácter doloso por su ingrediente subjetivo, de ser aceptadas las tesis anteriores, no se debería condenar a los imputados, debido a la falta de tipicidad y anti juridicidad.
    (enfoque desde el derecho natural)

  6. ANDREA, CAROLINA, LAURA | 08-07-2009 a las 9:16 PM | Denunciar Comentario
    6

    Al leer este escrito nos encontramos con diferentes fuentes doctrinales, quizás poniendo en duda nuestra primera decisión hacia la reacción que se debe tomar.

    Encontramos que influye en nuestra respuesta el ius positivismo y el ius naturalimo, casi en un mismo plano.

    Primero: sería aceptar la condena de muerte de los acusados ya que cometieron una grave contucta punible, y sabiendo que este tipo de actos conllevan a una consecuencia jurídica inherente.

    Pero analizando el caso concreto detalladamente encontramos que existen varias razones jutificables para la acción cometida por los exploradores ya que se encontraban en un estado extremo de deseperación (shock) por ende no estaban totalmente concientes de lo que hacían, negando así la condena de muerte para ellos, pero aceptando una condena carcelaria por el homicidio cometido y la presión que ejercieron sobre el señor Whetmore a la hora de tirar los dados.

    También estipulamos que no sería justo dejarlos en libertad total después de haber cometido este delito, y de que 10 personas ( obreros) muerieron para salvarles la vida.

  7. Marta Lucia Arango Lòpez | 08-07-2009 a las 9:32 PM | Denunciar Comentario
    7

    En el caso de los exploradores de las cabernas,estos hombrees ni siquiera han debido llevarlos a juicio, y micho menos aplicarles la pena de muerte, pues han sobrevivido gracias a lo que han realizado sin querer.Solo por el instinto de supervivensia, no tenian intensiòn de hacer daño. No existe el dolo, esta conducta no es punible se ha presentado en estado de necesidad y se podria calificar como legìtima defensa estàn defendiendo sus vidas. Ademàs ni siquiera tenian la acertesa de ser liberados.

  8. LINA MARCELA SALAZAR | 08-07-2009 a las 11:27 PM | Denunciar Comentario
    8

    Basándome en la teoría del estado de necesidad, en mi opinion personal, podría argumentar que no los condenaría, ya que estaban en un caso extremo y de fuerza mayor, donde debían decidir si sobrevivir con la consecuencia de que un compañero perdiera la vida o morir todos. Aunque haya controversia frente a este acontecimiento debido a que la ley es clara y debe cumplirse al pie de la letra, este caso podría ser la excepción a la norma porque se trataba de 4 vidas frente a solo 1.
    Además fue comprobado que este homicidio fué realizado bajo un convenio con el cual todos estaban de acuerdo.

  9. PAOLA ORREGO PEREIRA | 08-07-2009 a las 11:37 PM | Denunciar Comentario
    9

    Ante el caso adopto una posición naturalista, ya que no solo se debe observar esta conducta como un simple delito, sino que se debe profundizar para así determinar las causas de dicha actuacion. Las condiciones a las que estaban sometidos estos exploadores eran infrahumanas y desesperantes, y llevaron a tomar o aceptar las ultimas medidas, cada explorador se encontraba defendiendo su bien jurídico primordial, ya que estos habían pactado una medida para hallar un resultado a dicho inconveniente, así todos se encontraban concientes de que alguno podría perder su vida, en esta situacióm tan extrema se busca es proteger la vida de cada quien. Debido al estado de necesidad en el que se hallaban encuentro justificable su conducta y decisión, por lo cual considero justo y pertinente declararlos inocentes.

  10. stepfanie peña patiño | 09-07-2009 a las 12:30 AM | Denunciar Comentario
    10

    pues al leer todo el caso he llegado a la conclusion de que no deberian condenarlos ya que hicieron algo que era necesario para poder salvar sus vidas, ademas era mas favorable que una vida se perdiera y no la de todos los exploradores, aunque el explorador que murio no los puso en una situacion de peligro esa accion puede ser considerada en legitima defensa. las excepciones tienen que ser aplicadas en el momento q sea necesario para evitar injusticias.

  11. Ana María Alonso Garzón | 09-07-2009 a las 1:27 AM | Denunciar Comentario
    11

    A partir de un punto de vista iuspositivista, según el relato “el caso de los exploradores de cavernas” en su jurisprudencia no existe tal legado de eximentes de responsabilidad ante el estado de necesidad y al concluir que sería forzar la ley al inventar la defensa propia en la circunstancia en la cual inicia todo este proceso, además que el objeto del contrato es la vida del ser humano, resulta ser objeto ilícito, así que este acuerdo de voluntades resultaría invalido, ilógico e improcedente.

    La moral del juez no se puede inmiscuir en su labor, ya que arrebataría la objetividad que fundamenta la figura del juez dentro del desarrollo del derecho y la administración de justicia. Las pasiones del hombre como lo mostró Hobbes, en su teoría de las pasiones del hombre y su estado de natural de guerra solo entorpecen e impiden la finalidad del aparato jurisdiccional, e incluso la finalidad de la ley.

  12. luisa fernanda pelaez lopez, grupo 2-06, codigo :311081040 | 09-07-2009 a las 2:47 AM | Denunciar Comentario
    12

    el punto de vista escogido fue el del ministro foster dado que el primero en sugerir en matar y comerse a uno de sus compañeros fue del señor wilmore con tan mala suerte que su idea incurrio en contra de el no le hubiera pesado si el asesinado fuere uno de sus compañeros por tanto cometieron un crimen pero indugidos por el mismo wilmore fundamento esta hipotesis en que la necesidad y a vispera de una desnutricion se vieron en la penosa manera de matar y comer del muerto como se dice popularmente una idea inicial del señor wilmore quien fuere asesinado por tanto antes de condenarlos no deberiamos analizar cual seria el pensamiento de los atacantes y del idealista y asesinado roger wilmore

  13. julian andres escobar cano grupo: 2-06 codigo: 311081029 | 09-07-2009 a las 4:24 AM | Denunciar Comentario
    13

    Sin que necesariamente la opción escogida sea de mi predilección, creo que el argumento que permite establecer de forma más clara una hipótesis central y unos fundamentos que le soportan es el del ministro Foster que establece segun su filosofia iusnaturalista:

    Hipótesis: el derecho positivo de este Commonwealth es inaplicable a este caso. Los sindicados son inocentes.

    Fundamentos: el derecho positivo presupone la coexistencia de los hombres en sociedad, cuando esta coexistencia se hace imposible el ordenamiento jurídico vigente no tiene validez, en el caso que se examina ha sido imposible establecer coexistencia entre los hombres por lo tanto conservar la vida de los hombres era solo posible quitando la de otro. Nace entonces la necesidad de establecer un contrato entre ellos que establece unas normas que los regirán y los obligan por necesidad a tomar una serie de decisiones, se concluye diciendo “Las condiciones usuales de la existencia humana nos inclinan a ver en la vida de los hombres un valor absoluto, que bajo ninguna condición ha de sacrificarse”

  14. Juan David López Gómez | 09-07-2009 a las 4:31 AM | Denunciar Comentario
    14

    A la luz del realismo juridico me parece acertada la opinion del ministro Handy, ya que el derecho se debe analizar desde una perspectiva mas humana, mas real, desde el punto de vista de la opinion publica y sobretodo con sentido comun.
    Es de anotar que el hecho de que seamos abogados, no implica una vision estrecha y restirngida del derecho desde el punto de vista meramente normativo, lo cual me conlleva a decir que el derecho, si bien se basa en normas para su aplicacion, tambien se basa en los comportamientos normales de la humanidad para su creacion; es por esto que apoyo el realismo juridico y me parece por demas que el fallo se debio ajustar a estos preceptos y absolverlos por la situacion extrema vivida que los conllevo a consumar el acto, guiados por el sentido comun de supervivencia, el cual ampara y protege a los espeleólogos de ser condenadas a la muerte.
    Ademas ¿Que hubieramos hecho todos de ser los espeleólogos?

  15. Maria Victoria Gonzalez Cardenas | 09-07-2009 a las 4:42 AM | Denunciar Comentario
    15

    Pues se aplica la pena de muerte por

  16. sebastian chica mejia grupo 2-06 | 09-07-2009 a las 4:44 AM | Denunciar Comentario
    16

    en este caso, pienso que de la mejor manera, al ponderar los derechos vulnerados es claro que el de mayor importancia es el de la vida.
    Porque obligarlos dejar a la suerte su vida si estarán vivos o no hasta que lleguen los rescatistas, ellos estaban libremente disponiendo de su salud y de su vida, aunque sea contraproducente para ellos no pueden obligarlos a que hagan lo contrario, así la finalidad del estado sea proteger la vida.
    Entonces, proteger su vida no se trataba de un acto de violación de la ley, sino de protección de su vida por estar a cargo de ellos ya que ellos no pueden gozar de su plena libertad. Además se debe poner en tela de juicio el bien jurídicamente protegido y darle primacía al más relevante que en este caso sería la vida.

    Tomando decisiones que violan los derechos fundamentales pero hay que hacer una distinción de derechos como lo es el derecho a la autonomía y el derecho a la vida. En el derecho a la vida ellos lo están solucionando atraves de la suerte de cada cual escoger por mas desafortunado y cruel que paresca.
    Pero igualmente están violando el derecho a la vida ya que privaron a su compañero de ella aunque haya sido el único modo que tenían para subsistir y aun estando conscientes de ello, ellos aceptaron que de ese modo le tocara a cualquiera de ellos ya que estaban en las mismas condiciones con muy poca probabilidad de sobrevivir, la libertad de elegir, cuando imponen como medida alimentación de manera obligatoria justificándola como el derecho a vivir el cual es el superior de todos los derechos.
    Aplicando todo el enfoque normativo en ocasiones que son de vida o muerte, mi pensamiento esta a favor que por encima de todo eso esta el derecho a proteger su propia vida y de tomar libremente la decisión que quiera para protegerla.. las premisas son importantes para dar claridad a la norma pero estas deben hacerse de manera que coincidan con las demás. En conclusión.
    1. comparto el planteamiento y las argumentaciones contenidas, que el estado debe actuar de conformidad al ejercicio de su deber legal y constitucional de velar por el cumplimiento. y pleno ejercicio de los bienes jurídicos, tutelados por el ordenamiento juridico-constitucional.y que además, se está frente a la protección de un derecho constitucional fundamental el cual requiere especial protección.

    2. Esto es algo muy delicado, que se caracteriza por sus altas medidas de sufrimiento que tuvieron las 5 personas de este incidente, y no debería haber abusos de los derechos humanos.

    3. respecto a los comentarios anteriores, considero que la posición es válida, porque ellos tienen libertad para disponer que hacer con su vida. lo cual lo decidieron entre ellos mismos. Por ello los acusados son inocentes y no deberian ser condenados por haber asesinado a Roger Whetmore, y que la sentencia debe ser revocada.
    PUNTO DE VISTA DESDE EL DERECHO NATURAL..

  17. Maria Victoria Gonzalez Cardenas | 09-07-2009 a las 4:46 AM | Denunciar Comentario
    17

    Pues se aplica la pena de muerte por que bajo ninguna razon tenian porque acabar coon la vida de otra persona y es un derecho fundamental que se debia respetar y mas si ya habia un grupo tratando de rescatarlos.

  18. ANDRES MIGUEL CANO RIOS -- GRUPO 2-06 | 09-07-2009 a las 5:22 AM | Denunciar Comentario
    18

    Este comentario parte sobre el examen que desarrollo el ministro Foster, desde su punto de vista del Derecho Natural, para dar su voto, y para su argumento fue encaminado a la siguiente hipótesis:
    “El derecho positivo de este Commonwealth, incluyendo todas sus leyes y todos sus precedentes, es inaplicable a este caso, y que el mismo se halla regido por lo que los antiguos autores de Europa y América llamaban “el derecho natural”. Por lo tanto su voto los declara inocentes
    Pero esta hipótesis uno fundamentos: “Nuestro derecho positivo presupone la posibilidad de la coexistencia de los hombres en sociedad”, pero cuando esta deja de ser verdadera, como sucedió en ésta extraordinaria situación, en la que la conservación de la vida sólo se hizo posible quitando otra, entonces se genera la necesidad de tomar medidas y se desarrolla una especie de contrato entre ellos que los obligara a tomar una decisión, y cumplir una obligación. Por lo tanto lo que hicieron fue el cumplimiento del “contrato” aceptado por todos ellos y el mismo propuesto por el propio Whetmore.

    ANDRES CANO- 206

  19. Sebastián Hernández López Grupo 2-06 | 09-07-2009 a las 5:38 AM | Denunciar Comentario
    19

    Llegar a impartir justicia en un caso complejo como este puede ser una labor desagradecida ya que habrán diferentes perspectivas y opiniones de acuerdo a los razonamientos de las diferentes personas,pero alguien encargado de decidir debe hacerlo,en caso de ser yo quien tuviera que tomar una decision, los absolvería, ¿porque?

    Hay varios hechos a tener en cuenta para llegar a esta conclusión:

    1. Todos los elementos de la culpabilidad se encuentran reunidos en este acontecimiento, el delito esta tipificado como tal, la conducta fue totalmente antijuridica ya que vulnero un bien jurídico tutelado como es la vida, y la conducta fue dolosa ya que los exploradores sabían lo que hacían y tenían la voluntad de hacerlo. Pero todo esto es válido dentro de un escenario donde el ordenamiento jurídico tiene total vigencia y aceptación por parte de los ciudadanos, pero cuando unas personas quedan atrapadas en una caverna, ¿que tan vigentes son las leyes del mundo exterior cuando se esta a merced de las leyes de la naturaleza? si en la naturaleza impera el más fuerte o el mas inteligente porque los hombres podemos condenar a los exploradores mas afortunados por haber matado el explorador desafortunado bajo su consentimiento.

    2. El hecho de estar en un escenario diferente al de la cotidianidad en donde el estado no puede protegerlos ni garantizarles la vida como es su deber les da también la posibilidad de renunciar a las leyes de derecho publico, que aunque tienen carácter irrenunciable, en este escenario donde no llega la protección del estado tampoco deben llegar dichas leyes de derecho publico que tipifican los delitos, por tal razón los ciudadanos allí atrapados y sin posinilidades de superviviencia, tienen la facultad de acordar sus propias leyes sin intervención del estado, lo cual ocurrió. Los exploradores hicieron un contrato verbal en donde se hacían unos acuerdos voluntarios que estipulaban que tirarían unos dados para ver quien perdia, y el que perdiera seria asesinado para servir de alimento a los demás exploradores, todos en igual estado de indefension y todos en igual estado de conciencia para entender lo que acordaban y sin ninguna coacción aceptarlo porque era una especie de lotería de la vida. Todos estuvieron de acuerdo.

    3. Si el escenario es diferente al cotidiano, si a pesar de tener jurisdicción el estado no tenia medios para asegurarles la vida a los exploradores,si con la muerte de unos solo se podía salvar la vida de cuatro, y así evitar que cinco personas hubieran muerto. Si en caso de que hubieran muerto los exploradores, el estado probablemente no hubiera sido nunca condenado y si hubiera sido así solo respondería pecunariamente y no penalmente, Porque condenar unos seres humanos que a la final en las circunstacias en que estaban eran mas animales que seres humanos, y que llegaron a un acuerdo de voluntades donde no llegaba el estado y por ende la ley

    Enfoque Ius Naturalista

  20. RUBEN DARIO ARTEAGA LONDOÑO | 09-07-2009 a las 5:46 AM | Denunciar Comentario
    20

    Estoy de acuerdo con los argumentos del Ministro Keen el dice que para tomar una buena decisión, debemos ver desde todos los puntos de vista, tener cuidado de no seguir al pie de la letra lo escrito, sino, saber interpretarlo en nuestro caso. Saber diferenciar muy bien la moral del derecho. En el caso de los espeleólogos, sin importar la condición en q se encontraban se cometió un crimen, tenían la intención y el conocimiento de lo q pasaba, en el tiempo q se comunicaron sabían q tenían poca esperanza de sobrevivir pero existía la posibilidad.
    En resumen aquí no aplica la legitima defensa, sabían lo q hacían. Y por encima de esto es la ley quien prevalece, no se puede poner por delante la moral ni los sentimientos pues aquí se privó a un ser un humano de su vida solo por hambre.

  21. juan sebastian alzate ramirez.cod_311081196.grupo:2.06 | 09-07-2009 a las 6:07 AM | Denunciar Comentario
    21

    basicamente con respecto a este caso estaria en la posicion de Foster Derecho Natural, ya que aun pensando que nadie tiene derecho sobre la vida de los demas creo que prima el poder de supervivencia en el que se puso en juego en cuanto a que si no acababan con la vida de uno de sus compañeros todos iban a morir..
    es decir, para mi pensar serian totalmente cumpables ya que no tubieron otra opcion q hacer esto para salvar sus propias vidas

  22. Maria del Rosario Zapata Orozco | 09-07-2009 a las 6:28 AM | Denunciar Comentario
    22

    Ministro foster
    Hipótesis: el derecho no necesariamente llega a la monstruosa conclusión de que estos hombres son asesinos. por el contrario, los declara inocentes de todo crimen.
    Argumentación: El primero de estos fundamentos se basa en una premisa que puede despertar oposición si no es analizada sin prejuicio. Sostengo que todo el derecho positivo de este Commonwealth, incluyendo todas sus leyes y todos sus precedentes, es inaplicable a este caso, y que el mismo se halla regido por lo que los antiguos autores de Europa y América llamaban “el derecho natural”.
    Esta conclusión se basa en la proposición de que nuestro derecho positivo presupone la posibilidad de la coexistencia de los hombres en sociedad. Al surgir una situación en la cual tal coexistencia de los hombres se hace imposible, entonces ha dejado de existir una condición implícita en todos nuestros precedentes y en todas nuestras leyes. Cuando esta condición desaparece, en mi opinión, desaparece con ella toda la fuerza de nuestro orden positivo. No estamos acostumbrados a aplicar la máxima Cesante ratione legis, cesta ipsa lex [del latín, significa: “Cesando el motivo de la ley, cesa la ley misma”. N. de MyE] al conjunto de nuestro derecho positivo, mas creo que este es un caso en el cual la máxima debe aplicarse.
    grupo 2-06 cod 311081045

  23. Katherine Tamayo Mejia | 09-07-2009 a las 6:29 AM | Denunciar Comentario
    23

    Ministro Handy

    Hipótesis: El problema que enfrentamos como funcionarios públicos es qué debemos hacer con estos acusados. ESTA ES UNA CUESTIÓN DE SABIDURÍA PRÁCTICA A APLICARSE EN UN CONTEXTO, NO DE TEORÍA ABSTRACTA, SINO DE REALIDADES HUMANAS.

    Argumentación: Si se ve el caso a la luz de estas consideraciones, creo que se convierte en uno de los más fáciles que jamás haya tramitado ante esta Corte. JAMÁS ME HA SIDO POSIBLE HACER VER A MIS COLEGAS QUE EL GOBIERNO ES UN ASUNTO HUMANO, Y QUE LOS HOMBRES SON GOBERNADOS NO POR LAS PALABRAS SOBRE EL PAPEL O POR TEORÍAS ABSTRACTAS, SINO POR OTROS HOMBRES. Son gobernados bien cuando sus gobernantes entienden los sentimientos y concepciones de las masas. Son mal gobernados cuando este entendimiento falta.
    Grupo: 2-06 Codigo: 311081071

  24. Hector Fabio Ocampo Ortiz...Logica Juridica...Grupo..2.06 | 09-07-2009 a las 6:44 AM | Denunciar Comentario
    24

    No, no se deben condenar, desde la perspectiva del derecho natural y la posicion del magistrado Foster, los implicados por ningun motivo se pueden condenar por el delito de homicidio ya que en estas circunstancias aquellos hombres no pertenecian a un mundo social y por lo tanto los excluia de estar dentro de un marco positivista como el mismo magristado Foster lo menciona y poe el contrario se encuentran en un estado de necesidad y de satisfacer sus necesidades, entonces vuelven a su estado natural de personas nesecitadas de alimentos y al no haberlos toman una desicion de dejar sin vida con justa causa a uno de sus integrantes el cual tambien ya habia pensado en esta opcion para poder que sobrevivieran la mayoria de los integrantes de este grupo de exploradores.

  25. LUZ ADRIANA CÁRDENAS HERRERA | 09-07-2009 a las 6:45 AM | Denunciar Comentario
    25

    Teniendo en cuenta la decisión del ministro Foster tendría como principal hipótesis para decir que son inocentes, el hecho que: el positivismo presupone la coexistencia de los hombres en sociedad, al surgir una situación en la cual tal coexistencia de los hombres se hace imposible, ha dejado de existir una condición implícita en las leyes. Argumentando que tienen una nueva carta de gobierno aplicada a las circunstancias en las que se hallaban, también es un nuevo orden que ellos mismos adoptaron para poder coexistir, la vida en una situación desesperada toma otro valor, además estas personas entran en una situación de anomía, un colapso de gobernabilidad por no poder controlar una emergente situación la cual los exime de toda culpa y niega aplicar el ordenamiento jurídico de Commonwealth.

  26. Michale Steven Mejía Mazo | 09-07-2009 a las 6:50 AM | Denunciar Comentario
    26

    Las leyes, normas y precedentes, y el ordenamiento jurídico en general son improcedentes, por ende no habrá de aplicarse el ordenamiento jurídico, las disposiciones que se han tomado no tiene validez.
    HIPOTESIS: Así fundamenta el ministro Foster su hipótesis, aduciendo que debe existir convivencia entre los hombres, dicha coexistencia o convivencia permite la implementación de un ordenamiento jurídico-armónico; en lo que a lo especifico refiere, se desestabiliza la coexistencia entre los espeleólogos lo que indefectiblemente hace que se pierda la noción del ordenamiento jurídico vigente y se implemente uno de acuerdo a las necesidades del momento por lo tanto surge de nuevo un pacto que establece las medidas que se tomaran para conservar la vida.
    Michael Steven Mejía Mazo.
    2-06
    Cod: 311081009

  27. LUZ ADRIANA CÁRDENAS HERRERA | 09-07-2009 a las 6:51 AM | Denunciar Comentario
    27

    Teniendo en cuenta la decisión del ministro Foster tendría como principal hipótesis para decir que son inocentes, el hecho que: el positivismo presupone la coexistencia de los hombres en sociedad, al surgir una situación en la cual tal coexistencia de los hombres se hace imposible, ha dejado de existir una condición implícita en las leyes. Argumentando que tienen una nueva carta de gobierno aplicada a las circunstancias en las que se hallaban, también es un nuevo orden que ellos mismos adoptaron para poder coexistir, la vida en una situación desesperada toma otro valor, además estas personas entran en una situación de anomía, un colapso de gobernabilidad por no poder controlar una emergente situación la cual los exime de toda culpa y niega aplicar el ordenamiento jurídico de Commonwealth. LUZ ADRIANA CARDENAS HERRERA 2-06 cod.311081298

  28. Hayley Dahiana Mazuera Zapata | 09-07-2009 a las 7:52 AM | Denunciar Comentario
    28

    Personalmente me encuentro en una confrontación de ideas; esto a causa de dos puntos de vista:

    1. Me siento identificada con la intervención del Ministro Handy, cuando este dice: “Mi única desilusión ha sido que nadie haya hecho cuestión acerca de la naturaleza jurídica del convenio celebrado en la caverna —si fue unilateral o bilateral—“ o cuando hace referencia a que “los hombres son gobernados no por las palabras sobre el papel o por teorías abstractas, sino por otros hombres. Son gobernados bien cuando sus gobernantes entienden los sentimientos y concepciones de las masas” esto teniendo en cuenta la encuesta que se realizó en la cual el noventa por ciento de la opinión pública “desea que la Corte Suprema deje a estos hombres en entera libertad o les aplique una pena más o menos nominal”.
    Pues no por ser abogados debemos dejar a un lado el hecho de ser humanos, debemos tener presentes cuales fueron las circunstancias que llevaron a tal conducta y como cuestiona uno de los comentaristas, ¿Qué hubieramos hecho en tal caso?.

    2. Si embargo, soy consciente que en casos tan graves y controversiales como este, debemos señirnos a las normas pues estas ya se encuentran preestablecidas y son inherentes al hombre, sobre todo si tratamos de un tema de tal magnitud como lo es la vida, derecho fundamental del cual depende la existencia de los demás.

  29. 29

    A partir de un punto de vista iuspositivista, según el relato “el caso de los exploradores de cavernas” en su jurisprudencia no existe tal legado de eximentes de responsabilidad ante el estado de necesidad y se concluiye que sería forzar la ley al inventar la defensa propia en la circunstancia en la cual inicia todo este proceso, además que el objeto del contrato es la vida del ser humano, resulta ser objeto ilícito, así que este acuerdo de voluntades resultaría invalido, ilógico e improcedente, por tales motivos considero que son culpables.

    La moral del juez no se puede inmiscuir en su labor, ya que arrebataría la objetividad que fundamenta la figura del juez dentro del desarrollo del derecho y la administración de justicia. Las pasiones del hombre como lo mostró Hobbes, en su teoría de las pasiones del hombre y su estado de natural de guerra solo entorpecen e impiden la finalidad del aparato jurisdiccional, e incluso la finalidad de la ley.

  30. Laura Osorio Duque. 3-02. | 09-07-2009 a las 7:31 PM | Denunciar Comentario
    30

    Desde los aportes de Montesquieu y Rousseau en la partición de poderes del estado seria totalmente contradictorio dejar la decisión final de este caso en manos del jefe del poder ejecutivo, siendo la rama judicial la que administra justicia sin ser afectada por lo político, actuando con objetividad.

    A la luz del realismo jurídico estimo que la extinción de personas que cometen algún delito, sería usado a modo de prevención y resultado, a prevención de quienes busquen delinquir, y usando esta extinción como modelo de terror para evitar todo tipo de conductas que afecten y vayan en contra del sistema jurídico, siendo todo esto el espíritu de la ley aparentemente en el caso de los exploradores de cavernas, e igual según algunas teorías penalistas, la pena capital siendo admisible en la lectura a modo de prevención, pero aun así se presenta el caso, solo que se omitió las causales o motivos por los cuales se llegó a tal resultado, siendo de todas formas una conducta que al ser absuelta crearía cierta inestabilidad en el sistema jurídico, donde de esta decisión se desprendería ciertos lineamientos de interpretación, en los cuales se abriría la posibilidad a cometer ciertos delitos sin recibir condena por tal hecho, Concluyo así que los acusados son culpables.

  31. juliana hernandez arboleda Grupo 3-02 | 09-07-2009 a las 7:52 PM | Denunciar Comentario
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    en mi concepto la decison de declarar culpables a los exploradores de cavernas y a la luz del iuspositivismo fue la mas correcta, ya que dichos personajes tenian presente y estaban consientes de la legislacion que los rige, de la cual se deriban tanto derechos como obligaciones por y para cumplir, es por ello que en ningun momento era o fue permitido, asesinar a uno de sus comapñeros para poder sobrevivir.porque las sircunstancias no fueron las mas extremas para tal efecto o decision.

  32. juliana hernandez arboleda Grupo 3-02 | 09-07-2009 a las 7:54 PM | Denunciar Comentario
    32

    En mi concepto la decision de declarar culpables a los exploradores de cavernas y a la luz del iuspositivismo fue la mas correcta, ya que dichos personajes tenian presente y estaban consientes de la legislacion que los rige, de la cual se deriban tanto derechos como obligaciones por y para cumplir, es por ello que en ningun momento era o fue permitido, asesinar a uno de sus comapñeros para poder sobrevivir.porque las sircunstancias no fueron las mas extremas para tal efecto o decision.

  33. jessica giraldo perez 302 | 09-07-2009 a las 8:41 PM | Denunciar Comentario
    33

    En mi concepto y bajo la pocision del iuspositivismo , la decision de declarar culpables a los escavadores es acertada , debido a que estos estuvieron siempre consientes de lo que se estipulaba en la norma sobre lo que iban a cometer, y por otro lado en mi modo de ver no se encontraban en un estado de necesidad extrema , no existia la necesidad de matar a alquien para vivir.

  34. Cynthia Vanessa Hernandez Montoya | 09-07-2009 a las 9:44 PM | Denunciar Comentario
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    Bajo un enfoque del realismo juridico considerandolo una doctrina filosófica que identifica al derecho con la eficacia normativa, con la fuerza estatal o con la probabilidad asociada a las decisiones judiciales. Para los realistas jurídicos el derecho no está formado por enunciados con contenido ideal acerca de lo que es obligatorio, sino por las reglas realmente observadas por la sociedad o impuestas por la autoridad estatal.

    segun el ministro Handy ésta es una cuestión de sabiduría práctica a aplicarse en un contexto, no de teoría abstracta, sino de realidades humanas, en este caso es depronto dejar a un lado el pensamiento positivista o iusnaturalista y ubicarnos mas en el realismo basados en un estado de necesidad en la cual se basa un bien judico protegido, incurriendo en un tipo penal, pero descartando la antijuridicidad de la acción debido precisamente a la presencia de la figura justificante, y añadiendo que su fundamentación gira en torno a la posibilidad que el Derecho otorga al particular de dañar o poner en peligro un bien jurídico determinado con el objetivo de salvar otro bien jurídico de igual o mayor trascendencia jurídica.

  35. Carolina Bertieri Arcila 302 | 09-07-2009 a las 9:54 PM | Denunciar Comentario
    35

    todas la opciones de resolver el caso, hipotetícamente son acertadas…
    asumiendo que la ley penal establece la pena capital para los casos de homicidio, y en el caso particular la norma que esta condenando a los espeleólogos, “quienquiera privare intencionalmente de la vida a otro será castigado con la muerte” no me parece que sea aplicable al caso, porque mas que la intencion de asesinar a su compañero la intencion de ellos era sobrevivir y es justificable que sintiendo la angustia de perder su propia vida hayan decidido tomar esa medida. creo que se queda corta la legislación para resolver un caso que ni siquiera habia previsto….
    otro punto importante y supongamos que se acepta que ellos cometerion un delíto, entra a jugar un papel fundamental la necesidad de la pena, sea cual sea la pena, ¿ es necesario que la cumplan? sabiendo que los hechos cometidos fueron bajo circunstancias especiales….

  36. Alexandra Milena Ruda Ramirez grupo 3-02 cod 311071756 | 09-07-2009 a las 10:49 PM | Denunciar Comentario
    36

    Yo me guio mas hacia el realismo Juridico que en este caso expone el Ministro Handy, pues al igual que el considero que los “funcionarios publicos, incluidos los jueces, cumplirian mejor su tarea si trataran a las formas y a los conceptos asbtractos como intrumentos”. en esta parte me apoyo porque considero que el derecho debe ser visto como un medio, con un instrumento para poder alcanzar los verdaderos fines del derecho y asi fallar de una manera mas justa o como dice handy con sentido comun.

    conlcuiyo con afirmar que “Los realistas suelen creer que el derecho positivo no determinan las verdaderas soluciones a los caso”, sino como lo dije antes utilizan el derecho como intrumentos a utilizar en cada caso concreto.Pues considero que la norma en si puede llegar a incurrir en errores y a su vez en ciertos casos no da la justicia que se supone debe contener.

  37. Farleybi Copete Agualimpia 3-02 | 09-07-2009 a las 11:50 PM | Denunciar Comentario
    37

    Con mirada hacia el iusnaturalismo, son a mi modo de ver los espeleólogos culpables. Aunque resulta un poco complicado dejar de lado el estado de necesidad en el que se encontraban dichos exploradores, esta razón no justifica ese tipo de actos, como bien se dijo no estamos en una epoca natural, porque si bien la legislacion protege el bien juridico vida, alli todos y cada uno de los espeleólogos atrapados tenian el mismo derecho.

    En ocasiones la norma positiva no brinda la justicia que se espera, pero debemos saber que el legislador debe apartar del derecho toda aserción moral o costumbrista,teniendo en cuenta que el deber ser de la norma se basa en el deber ser del comportamiento humano y no en el deber ser del alcance de la misma.

  38. Gerardo Alberto Ramírez Rivera. Grupo 3-02. Cód: 311071774 | 10-07-2009 a las 12:22 AM | Denunciar Comentario
    38

    Siguiendo los hechos descritos en el caso de los exploradores de cavernas, me suscribo a la doctrina del razonamiento (conflicto con la moral) adelantada por el ministro Tatting (personaje que se abstuvo de votar), a la luz de que si bien los acusados del delito de homicidio cometieron dicha acción con el fin único de subsistencia del grupo, que por razones paradójicas quedo atrapado sin otra forma de subsistir ajena a la de matar a uno de sus miembros; el hecho de que hubiesen efectuado tal acto hostil de asesinar, dejando al azar la victima del hecho sin la consideración de que si bien dicho acto fuese un sacrificio, este personaje asesinado también tenía el derecho a subsistir, a luchar con sus propias fuerzas por salir él también con vida de tan precaria situación, en donde el Estado no podía llegar a ellos de forma inmediata para salvaguardar su salud, vida y posición de garante no solo frente a los referidos derechos sino además frente a derechos tale como la dignidad humana, integridad e igualdad frente a sí mismos y terceros.

  39. María Alejandra Jiménez Restrepo. Grupo 3-01. Cód: 311071767 | 10-07-2009 a las 12:27 AM | Denunciar Comentario
    39

    Después de haber sido objeto de análisis los hechos relatados en el caso de los exploradores de cavernas, me allano a la corriente del realismo jurídico planteada por el ministro Handy; a razón de que siguiendo el sentir común, dichas personas acusadas de homicidio efectuaron el hecho correspondiente a tal delito bajo un estado de necesidad, en donde se vieron forzados a desconocer por un lapso de tiempo determinado el compilado normativo de un sistema jurídico para sobrevivir a tan ineludible situación, en donde subsistir sólo era posible mediante la inmolación de uno de sus miembros que permitiera con dicho acto salvar la vida de la mayoría del grupo, dadas las circunstancias de que o fallecía uno sólo de los miembros o fallecían todos por inanición y escrúpulos moralistas; dejando así por sentado que no debe condenárseles a dichos personajes por el delito de homicidio, pues el fin de su actuar no fue solo el de matar sino el de sobrevivir razón por la cual no se configura una responsabilidad objetiva para la acción punible imputada .

  40. Ana María González Suárez Grupo 3-02 | 10-07-2009 a las 1:00 AM | Denunciar Comentario
    40

    Atendiendo a la idea que la conducta humana es la exteriorización de mecanismos psíquicos en los que intervienen las facetas intelectiva, afectiva y volitiva de la personalidad, es que la responsabilidad penal ha de entenderse sujeta a un juicio de reproche respecto de quien realiza un comportamiento típico y antijurídico, para el caso en concreto a analizar, el homicidio, todo ello en la medida en que los sujetos aquí procesados han actuado en forma distinta a la obligada.
    Ahora bien, en virtud del planteamiento anteriormente expuesto, y de que la legislación ha consagrado ciertos eventos en los cuales el Estado a través de sus operadores judiciales, no puede hacer tal juicio de reproche o de exigibilidad, bajo los cuales a pesar de lesionarse un bien o interés jurídico, como en el caso que nos ocupa: la vida, es el Estado y la misma sociedad, quien por intermedio de éste ajusta a derecho tal lesión , teniendo en cuenta para ello unas circunstancias específicas, que harían justificable el hecho. En este orden de ideas para el caso en concreto a analizar, en razón a las circunstancias fácticas que enmarcan el hecho, resulta admisible considerar por un lado que por ser la avalancha un acontecimiento que escapó a la voluntad de los exploradores por ser insuperables, aun cuando hubiese podido ser previsible respecto de su ocurrencia, se trata pues sin duda de un evento, que a pesar de haber sido previsible, no podría evitarse ni siquiera con máxima diligencia, lo ocurrido al interior de la caverna es pues resultado de de una acción que supera los limites de la previsión.
    De otro lado desde el punto de vista procedimental el hecho de ser sometido el caso a consideración de la Suprema Corte, y que el jurado no dictase un veredicto de culpabilidad, pues como se hace evidente nos e dio la unanimidad necesaria constitucionalmente para dictar el veredicto de culpabilidad que exige un en el sistema como el federal , conllevando así a un juicio visto desde este punto de vista como nulo, y que por ende no daba lugar a que los imputados fuesen declarados culpables, lo que en esta perspectiva denota una clara irregularidad en el proceso.
    Finalmente en atención a los argumentos expuestos me permito manifestar que los exploradores no han debido ser condenados.

  41. yiria yineth machado ramirez | 10-07-2009 a las 1:15 AM | Denunciar Comentario
    41

    A la luz del realismo jurídico considero que no se debe condenar a los espeleólogos ya que como lo sustenta el ministro Handy el derecho se tiene que ver desde un punto de vista mas humano, es decir, que se acerque mas a la realidad, y al vivir de una sociedad, ademas en este caso no hay que mirar tanto lo normativo sino el estado de necesidad en que encontraban los ya mencionados que expucieron un bien juridico para salvar otro mas importante y relevante.

  42. luz adriana ospina posso | 10-07-2009 a las 1:56 AM | Denunciar Comentario
    42

    yo me voy por el realismo juridico que expone el ministro handy ya que su argumento me parece logico y real y no utilicio tantas falacias sin un sentido que fuera directo al problema.y lo unico que hacen es dar vueltas al problema, como lo hicieron los otros ministros apezar que no estoy de acuerdo con la sentencia para estos, hombres ya que, siempre he pensado. que el problema hay que mirarlo de fondo, y no limitarse, solo a aplicar el derecho puro no,creo que merecen otra oprtunidad.y pienzo que solo la norma seca trae errores necesita ir aconpañada de principios y valores, y utilizar metodos y una buena metodologia,para llegar a una buena argumentacion en su parte formal, para llegar a un buen decision.y asi no cometer inhusticia.

  43. luz adriana ospina posso | 10-07-2009 a las 1:58 AM | Denunciar Comentario
    43

    yo me voy por el realismo juridico que expone el ministro handy ya que su argumento me parece logico y real y no utilicio tantas falacias sin un sentido que fuera directo al problema.y lo unico que hacen es dar vueltas al problema, como lo hicieron los otros ministros apezar que no estoy de acuerdo con la sentencia para estos, hombres ya que, siempre he pensado. que el problema hay que mirarlo de fondo, y no limitarse, solo a aplicar el derecho puro yo,creo que merecen otra oprtunidad.y pienzo que solo la norma seca trae errores necesita ir aconpañada de principios y valores, y utilizar metodos y una buena metodologia,para llegar a una buena argumentacion en su parte formal, para llegar a un buen decision.y asi no cometer inhusticia.

  44. carlos alberto nuñez | 10-07-2009 a las 2:12 AM | Denunciar Comentario
    44

    desde mi punto de vista y con fundamentandome en el realismo juridico puesto que la situacion en las que se encontraban estas personas los afecto mucho y tomaron desiciones inadecuadas, aunque se que violo un derecho fundamental, lo que pasa es que no solo pòdemos guiarnos por la normatividad si no mirar mas alla para sacar ideas del porque la actuacion de las personas de la caverna, en la perspestiva que tengo esas personas debieron a ver quedado libres ya que si nos vamos a la realidad no encuentro motivos para sancionarlos tan drasticamente.

  45. elisa perez alvarez grupo:3-02 codigo: 311071810 | 10-07-2009 a las 3:02 AM | Denunciar Comentario
    45

    A los exploradores, si se deben declarar culpables, desde el enfoque del iuspositivismo por los siguientes argumentos: primero, porque se configura el delito de homicidio, por lo tanto conceptos de moralismo no aplican en este caso, pues si nos enfocáramos en esto, que mas inmoral el hecho de matar a un compañero para poder sobrevivir, acaso la vida de un ser humano no se respeta?. otro de mis argumentos es que whetmore declaró que se retiraba del acuerdo, ya que habia decidido esperar otra semana mas; lo que indica que después de plantear dicho acuerdo, que por cierto lo expreso en un momento de desespero y angustia, este reflexiona y se da cuenta que pueden vivir una semana más. el resto de los exploradores sin tener en cuenta su opinión realizan la conducta punible claramente expresada en N.C.S.A(n.s) 12-A por lo tanto dicha ley no permite excepción alguna aplicable a este caso.

  46. Manuel Alejandro Bertieri Arcila | 10-07-2009 a las 3:28 AM | Denunciar Comentario
    46

    Desde un efoque iuspositivista que no necesariamente tiene que ser exético, y aplicando la normatividad colombiana (ya que es el sistema juridico que manejamos o por lo menos “conocemos”). Si bien es cierto que a la luz de la norma y al momento de efectuar el silogismo a los acusados se les debería confirmar sentencia. Tambien es cierto que en la aplicacion del derecho se deben tener encuenta demás principios y normas que configuran el sistema jurídico, de estamanera tedríamos que tener en cuenta, las causales de ausencia de responsabilidad contempladas tambien por nuestra legislación. Yo declararía inocentes a los acusados.
    Es muy difícil y más que esto inapropido desidir o resolver un problema jurídico teniendo en cuenta factores externos, tanto al juez como al hecho, como lo son la opinión pública o a presiones políticas pues el juez tiene dar juicio con la mayor imparcialidad posible y con la única voz de la ley como conciencia.

  47. Manuel Alejandro Bertieri Arcila | 10-07-2009 a las 3:29 AM | Denunciar Comentario
    47

    exégetico*

  48. diana marcela salazar | 10-07-2009 a las 3:30 AM | Denunciar Comentario
    48

    estoy de acuerdo con la corriente juspositivista porque a pesar de que se trata de un caso extremo no justifico la forma de proceder ya que fue en contra de la voluntad del afectado y violandole todos sus derechos y creo que ese asesinato pudo haber sido evitado, ya que alguno de los implicados esperando a ser rescatados pudiera haber muerto naturalmente y asi proceder a alimentarse sin vulnerar la vida de whetmore

  49. Andrea Liliana Morales H | 10-07-2009 a las 3:45 AM | Denunciar Comentario
    49

    No se debe condenar a los exploradores de las cavernas, puesto que mas que una situaciòn de defensa propia, es una situaciòn de necesidad, segùn la cual era preciso, sacrificar una vida, para salvar las otras cuatro. No se puede tomar de una forma tan rìgida la aplicaciòn de la ley, pues cada caso en particular tiene unas circunstancias que deben ser analizadas como fundamentos para determinar la intención con que se llevó a cabo el acto, y principalmente si esta intencion es motivada por un deseo de desmedido de causar daño a la otra persona, o si como ocurrió en este caso, la intención está marcada por la necesidad de proteger mi vida.

  50. isis sofia fernandez bernal | 10-07-2009 a las 3:47 AM | Denunciar Comentario
    50

    Considero que todas las perspectivas tienen razón, pero si el derecho se aplicara desde la óptica iuspositivista seria un derecho uniforme y rígido ceñido única y exclusivamente a lo dispuesto literalmente en la norma jurídica, en una óptica enfocada a que el derecho no puede ser frio porque es para seres humanos debe inferirse que cada caso concreto debe ser analizado de acuerdo a las especiales particularidades que presenta, en este caso en particular podría decirse que nadie podría quitarle la vida a otro ya que no puede pensarse que una vida vale mas que otra, los exploradores eran conscientes del delito y querían su realización, bajo la justificación valida de sobrevivir, lo q a la luz del derecho natural es la expresión de una circunstancia superior a la voluntad y a la razón, ya que los derechos fundamentales son inalienables y universales, pero no siempre absolutos pues en ocasiones pueden colisionar con derechos de la misma naturaleza, lo que claramente se observa en este caso. En cuanto al realismo jurídico comparto que el derecho debe ser más humano pero no que deba ser observado por todo el mundo, ya que considero que las opiniones serian divididas y enfocadas a las pasiones o sentimientos que despertara el caso en la sociedad. En síntesis considero que no deben ser condenados, porque la ley no puede estar por encima de lo humano, y en este caso hay una justificación q a mi parecer exime de responsabilidad a los exploradores.

  51. Guillermo Castañeda Sandoval | 10-07-2009 a las 3:50 AM | Denunciar Comentario
    51

    Observando las diferentes pocisiones tomadas por los diferentes ministros de la suprema corte, me he inclinado por el principio del razonamiento o conflicto con la moral, basado en que para este caso en concreto se debian ponderar aspectos positivos y subjetivos, buscando tener un equilibrio en la decision y sin desconocer que el fin unico e inequivoco de la justicia es buscar la igualdad con total independencia, y que se genere una decision justa para todos los actores del conflicto.
    Es por eso que comparto esta escuela, pero, pretendo tomar una pocision diferente a la tomada por el ministro Tatting, pues no comparto que se haya apartado de la decision -sin desconocer que estaba en todo su derecho de hacerlo- que en mi opinion debia dictar, pues no comparto que se deje al azar tan importante precedente judicial ya que asi se decida de manera erronea o correcta, lo hacía con independencia y suprimia los diferentes vacios o interpretaciones que se pudiesen dar posteriormente sobre este tema ya que no existio una pocision mayoritaria en la decision y deja -como mencione- al azar de las multiples interpretaciones que los juristas pueden darle a las diferentes pocisiones de los ministros.
    En síntesis mi decision sería exhonerar a los reos ya que no se encontraban bajo la jurisdiccion de Commonwealth y se encontraban bajo las leyes que ellos establecieron y debieron aplicar para poder subsistir.

  52. SILVIA ANDREA PATIÑO RESTREPO - GRUPO 2-06 | 10-07-2009 a las 5:44 AM | Denunciar Comentario
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    LA SITUACION PLANTEADA EN LA LECTURA ENCIERRA UNA CONNOTACION QUE OBLIGATORIAMENTE HACE QUE EL LECTOR SE UBIQUE EN UNA U OTRA; POSICION, SIN EMBARGO A MI JUICIO ESTOY DE ACUERDO CON EL MINISTRO TATTING, AUNQUE EN MEDIO DE SU ARGUMENTACION PRESENTA DE MANERA REPETIDA INFERENCIAS, COMIENZA SU INTERVENCION ACLARANDO LA CONTRADICCION DE ADMIRACION Y SIMPATIA PARA CON LOS SOBREVIVIENTES, FRENTE A LA REPULSIVIAD QUE LE PRODUCE EL SACRIFICIO DE UN SER HUMANO, POR LA SUPERVIVENCIA DE UN GRUPO. IGUAL QUE EL, ME ES DIFICIL EMITIR UNA CONDENA O UNA ABSOLUCION.
    AUNQUE ENCUENTRO VALIDAS LAS DEMAS INTERVENCIONES; PIENSO QUE COMO UN SER SOCIAL Y DE DERECHOS NO ACEPTARIA QUE SE VULNERARA ALGUNO, Y DESDE LA PERSPECTIVA POSITIVISTA ES INAMISIBLE QUE SE PUEDA DAR EL HOMICIDIO EN ESTE CASO COMO DEFENSA PERSONAL. SIN EMBARGO EL HOMBRE POR NATURALEZA DEBE BUSCAR LOS MECANISMOS OPORTUNOS PARA SU SUPERVIVENCIA Y EN CONDICIONES EXTREMAS, ESTE SE PUEDE VER ABOCAO A COMETER ACTOS SIN MEDIR LAS CONSECUENCIAS POR FUERA DE ESE CONTEXTO. NO ES VALIDO JUZGAR UNA SITUACION EN LA QUE NI UNO MISMO PODRIA ESCLARECER COMO ACTUARIA. YO ME ABSTENGO.

  53. DIANA MILENA JURADO SANDOVAL | 10-07-2009 a las 6:10 AM | Denunciar Comentario
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    Pienso que no se debe castigar a estos exploradores por que apesar que cometieron homicidio lo cometieron pero con una razon justificada como es la legitima defensa, es una legitima defensa porque de no sacrificar la vida de uno de los exploradores todos hubiesen perecido, por lo tanto se encontraban en un caso de necesidad,que es justificado por el derecho penal, asi como el iuspositivismo expresa “no matar”, no se debe valorar con este pensamiento por que no aplica para este caso, aplicaria el ius naturalismo donde se persigue es la esencia de la norma y se encuentra un balance sobre el derecho de vivir de mi compañero y el derecho de vivir del resto del grupo.

  54. susana pulgarín toro | 10-07-2009 a las 6:17 AM | Denunciar Comentario
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    No se debe condenar a los exploradores por homicidio, es cierto que cometieron un delito, violaron una norma absoluta (la vida), un derecho fundamental (universal, supra estatal), se les declara una imputación física pero no se declaran responsables.
    Basándome en el contenido del modelo realista el derecho sí constituye un conjunto de normas que se designan como contenidos abstractos que son obligatorias para los ciudadanos y de naturaleza directiva para los tribunales, sirven de esquema para solucionar ciertos fenómenos sociales que son el elemento que determina la existencia de las mismas normas, por lo tanta la EXISTENCIA Y VIGENCIA de estas dependen de que sean aceptadas y observadas por los tribunales.
    La utilización de las normas por los jueces en la solución de casos no es uniforme, pero tampoco en forma caprichosa, sino que ellos siguen pautas sistemáticas con un modelo que no sea solo descriptivo sino también que se pueda comprobar por la experiencia dirigida al contenido de la norma, como Alf Ross describe se distinguen entonces 2 clases de normas: las CONDUCTORAS (Que direccionan el procedimiento del tribunal en un caso que se presenta cierta norma); y las DE COMPETENCIA (Normas de conducta indirectamente expresadas), que se logran con la satisfacción de las acciones externas y las experiencias subjetivas.

    “Creo que es sólo con la penetración que dicha filosofía nos da, que podemos mantener la flexibilidad esencial para mantener nuestras acciones en una razonable armonía con los sentimientos de aquellos que se hallan sometidos a nuestra autoridad. Más gobiernos han sido derrocados, y más miseria humana causada por la falta de esta concordancia entre gobernantes y gobernados”.
    Exposición de motivos del Ministro Handy.

  55. yadira ines murillo perea | 10-07-2009 a las 6:27 AM | Denunciar Comentario
    55

    a la luz del iuspositivismo, los excavadores de cavernas por el solo hecho de encontrarse en una sociedad donde todos estaban de igual necesidad y peligro no era suficiente hacer un pacto donde se prive la vida de uno de ellos para salverse los otros, donde sabemos que uno de los derechos fundamentales es la vida y por ninguna razon se debe privar de ella. son todos iguales y deben asumir su consecuencia. estoy de acuerdo que son culpables. mas que ellos sabian la ley que los cobija.

  56. JUAN DAVID RESTREPO ORTIZ 3-02 | 10-07-2009 a las 7:08 AM | Denunciar Comentario
    56

    pues yo estoy de acuerdo con el ministro Keen porque la corriente iuspositivista para mi es la q define mejor el caso no importan los motivos q impulsaron a los espeleologos a terminar con la vida dde uno de sus compañeros la ley es la ley y es muy clara y el homicidio es un delito sancionado con pena de muerte para sus infractores pienso q deberian es individualizar las conductas de cada uno de ellos y algunos responderan como autores y otros como coautores o complices.
    En lo q a mi respecta son culpables de homicidio.

  57. Liceth Ximena Soto Noreña 3-02 | 10-07-2009 a las 7:16 AM | Denunciar Comentario
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    considero que los excavadores de cavernas deberian ser absueltos pues en la legislacion penal existen figuras que eximen de responsabilidad penal como lo son el estado de necesidad y segun el derecho natural todos los compañeros de whetmore lo asesinaron con el unico fin de preservar sus propias vidas es por eso que deben ser absueltos.

  58. Geovany Londoño González | 10-07-2009 a las 7:32 AM | Denunciar Comentario
    58

    Primero que todo, el hecho debe verse como si fuese obligatorio acogiendose a un modelo que nos permita desarrollar mejor este conflicto, y aceptar que el derecho constituya un conjunto de normas y concebir estas como abstraídas de ciertas actitudes, y nos permita interpretar ciertos fenómenos sociales, en éste caso, el de los exploradores de cavernas. Ahora bien, acogiéndonos a la teoría de la doctrina del razonamiento, cabe destacar que éste fenómeno suscitado visto como un todo coherente es lógico afirmar que hubo efectivamente violación de la norma, porque es pobre crear un nuevo código de naturaleza y no apoyarse en argumentos que de verdad arguyan el litigio en específico. Además estos señores tuvieron mucho tiempo para deliberar, y en argumento propio ser racional en que fuse injusto si me hubiese tocado el infortunio de ser yo el asesinado y agréguesele comido. Que mal se ve el hambre sinónimo de legítima defensa ¿O no es así?.

  59. Leonardo Parra Cubides | 10-07-2009 a las 8:03 AM | Denunciar Comentario
    59

    Pues bien, no solamente me acogo a un escenario del derecho, sino además en un modelo de ésta ciencia que me permita interpretar mejor el fenómeno concreto que a mi parecer configura un abuso del derecho, toda vez que Alf Ross decía “Los jueces no solo deben acatar las normas, sino además aplicarlas”, enunciado que correlaciono con el iuspositivismo que independientemente de si el principio que prohibe al poder judicial la revisión de las leyes es adecuado o equivocado, el juez debe acatar lo que puede desequilibrar un sistema normativo vigente. Y disiento ante otra afirmación, porque si bien es cierto que lo mejor es utilizar y asegurar con propiedades de falsación, verificación y rectificación y anteponer el empirísmo como garantía del ámbito determinado, es incorrecto afirmar que la sistematización corresponda a ésta, y saber que en éste caso en particular el empirísmo se correlaciona con la doctrina del razonamiento en que la una y la otra se ocupan de meramente normas, que deben verse obligatorias, postularlas y expresarlas. Por lo tanto no se puede reformar una ley que ya está escrita y que el juez debe fallar con ideas normativas que deban verse efectivamente coactivas.

  60. CATALINA VILLEGAS DIAZ | 10-07-2009 a las 5:34 PM | Denunciar Comentario
    60

    “Cesando el motivo de la ley, cesa la ley misma”.
    Ya sea en este caso en particular, o en cualquier caso donde la idea misma de convivencia en sociedad se interrumpa por un caso fortuito o una fuerza mayor, sobre todo en la ultima, ya que interviene la fuerza de la naturaleza, las leyes, la constitución, el bloque de constitucionalidad, pierden su relevancia, otorgándosela al instinto de supervivencia. Si vemos el mismo contexto de la situación, nos remontamos al mismo origen de la humanidad, en el cual, los hombres vivían precisamente en cavernas, y no conocían ni la moral, ni las buenas costumbres, solo importaba, sobrevivir. Coincido con el Ministro Foster, y también agrego, que si estas victimas, resultaran, irónicamente, culpables, también lo sería el gobierno, en el caso hipotético de que físicamente les hubiera resultado imposible rescatarlos, y por su culpa hubieran muerto, no solo uno, sino todos ellos. Es ahí donde el gobierno empezaría a alejarse del derecho y sus leyes, y alegaría un caso fortuito o una fuerza mayor, y su imposibilidad de responder en este determinado caso, ya que en ningún momento se trató de una negligencia, es mas, hipotéticamente, habrían invertido muchísimo dinero y tiempo, pero, les hubiera resultado imposible rescatarlos. Esos hombres, también hicieron su mejor esfuerzo por salir de allí, seguramente, evitaron esta situación y trataron de alimentarse con cualquier animal que apareciere allí, sin temor a ser aprehendidos en caso de que, hipotéticamente, fuera una zona donde se prohibiría la caza de especies. Y su razón radica en el punto de que ahí, alejados de la sociedad, que el mismo hombre invento con sus reglas y “mitos” allí son solo animales con necesidades mas fuertes que el vestir, trabajar y ahorrar, allí necesitan comer, dormir. Vivir.

  61. kamila andrea morales lamprea | 10-07-2009 a las 9:34 PM | Denunciar Comentario
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    Roger Whetmore fue el primero que abordo el tema, preguntándole al jefe de comisión sobre las posibilidades de sobrevivencia que podían tener al comerse a uno de sus compañeros, el fue el que les propuso a sus compañeros dicha cuestión, este fue el que propuso que mediante los dados sortearan al azar el destino de todos, además el estado de necesidad y la desesperación en el que se encontraban todos los exploradores propicio aun mas la idea de whetmore. Pacto que fue convenido por todos, que se convirtió en la única solución a su problema por lo que no puedo ser revocado después ni por el mismo impulsor.
    El estado en el que ellos se encontraban bajo la ley natural genero que salieran a flote derechos como el de conservación propia y defensa de la vida, pero estos deberes implican una correlatividad, es decir, no solo implican un derecho sino que se convierten en deber, por lo tanto estaban moralmente obligados a emplear todos los medios para efecto de este fin, en el marco de la ley natural, dicho medio fue el pacto que ellos realizaron (darle muerte a whetmore). Y Para que tuviera vigencia dicho convenio debían de ejecutarlo.
    Es por esto que considero que los exploradores deben ser declarados inocentes, porque whetmore de alguna u otra forma provoco su destino y los otros exploradores estaban en la obligación de proteger su vida.(opinion desde el Derecho natural)

  62. LINA MARIA CANDAMIL Cod:311081229 | 10-07-2009 a las 10:49 PM | Denunciar Comentario
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    Me identifico plenamente con el derecho positivo, si bien es claro estaban en una condición dificil de sostener y máxime de exigir por ende las decisiones no debian ser apresuradas y más cuando se trataba de definir el futuro de unas personas, todas las personas que se encontraban allí contaban con los mismos derechos e igualdades que les brinda la ley, por tal motivo no estoy deacuerdo que se hubiera escogido a alguien para tan desolador final de la existencia,ninguna de esas personas pidió el final que se suscitó, fué un infortunio donde todos estuvieron involucrados,y así debieron de ser las decisiones ecuánimes y justas para todos, si bien es cierto hablar desde afuera es fácil pero ubicándome en la norma como tal, imploraría el derecho a la igualdad y a la vida, para obtener la defensa de los derechos fundamentales en la sociedad ,que serviran de ejemplo para futuras generaciones.

  63. ANGELA PATRICIA RODRIGUEZ SANABRIA GRUPO 3-01 CODIGO 1087995837 | 11-07-2009 a las 4:49 AM | Denunciar Comentario
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    Este comentario lo hago desde la postura del iusnaturalismo y considero que en este ambito le falto aclarar que los derechos naturales no siempre son absolutos y que la aplicacion de la verdadera justicia va mas allà de la literalidad de la ley; cuyo fundamento se expresa en que la vida del explorador significo la sobrevivencia de tres personas mas de este grupo, quienes utilizaron lo mas apto segun su propio juicio ante tal situacion de Necesidad mediante un acuerdo y disponiendo de la libertad de usar su propio poder para preservar sus vidas

  64. BEATRIZ LILIANA HENAO ZAPATA. GRADO 3.03. | 11-07-2009 a las 3:42 PM | Denunciar Comentario
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    Aunque la ley Penal establece la pena capital para los casos de homicidio, e independientemente de la línea tradicional o corriente Jusfilósofica que adopte cada juzgador, considero que es un caso extraordinario que debe ser mirado a la luz del derecho natural, pues si bien es cierto que la función de la sanción penal es de prevención general para evitar que se cometa el delito y, envía un mensaje negativo de intimidación que persigue que no se cometa; los exploradores se vieron indefensos y abandonados a su suerte tras no encontrar respuesta de alguna autoridad de Commonwealth que en un momento de desespero tal, les recordara las consecuencias jurídicas que acarreaba el acto, viéndose avocados entonces, a celebrar un contrato y a regirse por sus propias leyes; de haber sucedido lo contrario, hipotéticamente, el trigésimo segundo día, los rescatistas hubieran encontrado al interior de la caverna, cinco personas que perecieron por inanición. Fundamentos por los cuales, considero que son inocentes.

  65. Jenny Paola Giraldo Marin. Grupo: 3-03 | 11-07-2009 a las 10:11 PM | Denunciar Comentario
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    Después de haber analizado los distintos puntos de vista de los ministros me siento identificada con lo propuesto por Foster y su posición filosófica del derecho natural (iusnaturalismo), puesto que considero que el derecho debe ser interpretado de acuerdo al caso concreto, es decir, extraer del derecho lo que se necesita para el caso concreto y acomodarlo de la mejor forma posible para poder mirar las circunstancias del problema de forma mas objetiva y resolver tal de acuerdo a la ley respectiva, pero siempre encaminada esta interpretación a hacer lo que se deba hacer pensando siempre de la forma mas humana posible. Es por esta razón que considero que los exploradores son inocentes,pues soy consiente de que se perdió una vida pero es que a cambio de esa habían cuatro de por medio y ellos se encontraban en una situación difícil, no prevista y además no tenían otra forma para poder sobrevivir, y esto es lo que debe analizar la corte, determinar las circunstancias por las que sucedió tal acontecimiento e interpretar las normas y acomodarlas a este caso,y entender que era realizar tal acto o morir, además antes de hacer esto ellos consultaron y no les dieron posibilidad de vida, igualmente realizaron un acuerdo de voluntades para poder conservar sus vidas, por esto es que se debe tener en cuenta que lo que sucedió no fue un simple capricho sino una verdadera necesidad; además esta fue una situación en la que se veían envueltas demasiadas circunstancias y donde ellos mismos por no tener mas opciones tuvieron que acordar algo para sobrevivir.

  66. 66

    En mi forma de ver dicho caso me acojo al realismo juridico en el que podemos discernirque la incomprension profunda la cual se vuielve cada vez antagonica la posibilidad de que el derecho debe ser mas inclinado a la perspectiva humana del raciocinio y el comportamientoreal de las personas desde el estereotipo del hombre en el que ante todo se ante pone la logica y el sentido común, en la que no podemos señirnos enteramente al derecho como norma totalmente escrita; Lo cual me sobrelleva a explicar que el derecho, si bien se fundamento en criterios para su aplicación, asimismo se basa en las conductas estándares de la humanidad para su instauración.

    De acierto a ello me hago partidario del realismo juridico asi mismo estando de acuerdo con el ministro Handy, y desde mi humilde posicion creo que el veredicto debio tomarse desde este punto de vista ya que es mas social y mucho mas humano teniendo en cuenta las medidas desesperadas y extremas de los espeleólogos al verse en estas condiciones donde la unica opcion adicional que tenian era la muerte…

  67. Natali Franco Muñoz - 301 | 12-07-2009 a las 2:33 AM | Denunciar Comentario
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    El caso de los Exploradores de Cavernas desde la perspectiva del Realismo Jurídico debería ser enfocado desde un punto de vista diferente al planteado por Handy, dado que no es precisamente la opinión pública el factor determinante para tomar la decisión de confirmar la sentencia condenatoria o absolver a los acusados por el delito de homicidio presentado en este caso. Así, respecto al comentario 14, no creo deba abordarse el argumento desde la opinión pública y el sentido común. Asimismo, no estoy de acuerdo con el comentario 30, por cuanto la postura que adopta no es la del realismo jurídico como lo indica, sino que lo hace desde un argumento iusnaturalista, esto es, la intensión que persigue la ley dentro del ordenamiento jurídico. Con todo, considerando el derecho como instrumento para alcanzar propósitos sociales, la aplicación de ley debe darse en un contexto de realidades humanas, es precisamente en este aspecto, donde deben examinarse las diferentes situaciones que giran en torno a la realización de la conducta, en efecto, la consulta realizada antes de tomar la decisión de que alguno de los exploradores sirviera de alimento a los demás, sin obtener respuesta alguna y el hecho de haber llegado a un acuerdo para decidir quién moriría (irrelevante es el retiro posterior del acuerdo). Consecuentemente, se realizo una conducta típica, antijurídica y culpable, es decir, se materializó un delito, pero considerando estos dos aspectos (consulta previa y acuerdo), la decisión debería ser absolutoria.

  68. Yuly Alejandra Alfonso López. Grupo 3-01. Cod: 89111876712 | 12-07-2009 a las 2:36 AM | Denunciar Comentario
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    Este caso no se puede abordar desde el punto de vista del derecho positivo, sino desde una concepción más amplia que es el derecho natural, porque este tiene más preeminencia sobre el derecho positivo, ya que, los cinco exploradores con el uso de su razón, no tuvieron otra alternativa más para poder seguir viviendo que sacrificar la vida de uno de ellos, una medida adoptada con el fin de poder salvar la vida de cuatro de ellos, en ves de perecer todos y con el consentimiento de Roger Whetmore, por lo siguiente, la norma del código penal no se puede aplicar, ya que se tornaría injusta, e iría en contra de todos los principios del derecho natural, porque lo único que querían ellos eran salvaguardar su vida, haciendo uso del sacrificio de uno de ellos, que es considerado un acto heroico, en un momento tan desesperante como ese.

  69. 69

    Desde un enfoque iusnaturalista, estoy de acuerdo en que los cuatro exploradores sean declarados inocentes, puesto que en el escenario y el medio en el que ellos se encontraban, hacían despertar sus instintos naturales, precisamente el de la supervivencia que como sabemos de eso se basa el derecho natural, de que todos estos instintos son inherentes a la persona. Que frente a la situación de estar encerrados sin ninguna otra opción de conservación, debían arriesgar la vida de uno de ellos para que los otros sobrevivieran o sino sabían que sucumbirían todos sin excepción, si la contraposición de esta seria el iuspositivismo, que se basa literalmente y fielmente en lo que dice la norma, no podemos ser tan rígidos y pensar mas bien en los factores y contextos en que se desarrollo esta historia , pues los exploradores no se encontraban en la calle; ni en libertad , esto dificulta aun mas la comprensión por la vía del iuspositivismo, el hombre en esta situación se enfrenta a grandes cambios; sabe que su vida cotidiana cambia , se encuentra encerrado en contra de su voluntad con tres persona más, sufre cambios emocionales y físicos, es decir se encuentra bajo presión y hace mas fácil que sus sentidos naturales superen sus cánones anteriores y pierdan todo sentido de norma.

  70. catalina giraldo gomez grupo 3-01 | 12-07-2009 a las 8:57 PM | Denunciar Comentario
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    despues de realizada la lectura considero que los exploradores de la caverna no debieron ser llevados a juicio y mucho menos juzgados; ya que sus intensiones fueron unica y exclusivamente para salvar sus vidas, considero que no existe dolo y por lo tanto no hay ley juridica que permita este castigo para ellos. lo hicieron en defensa de su vida.

  71. PAULA ANDREA LUNA GUERRERO. GRUPO 3-01. CODIGO-89102159137 | 12-07-2009 a las 10:06 PM | Denunciar Comentario
    71

    Mi postura se adecua a la del realismo juridico expuesto por el ministro Handy, de igual manera comparto los argumentos de los comentarios 36 y 39. al referirse handy que los funcionarios publicos incluidos los jueces, desarrollarian mejor sus funciones si los conceptos abstratos los consideraran como instrumentos para determinar verdadderas soluciones a los casos concretos basados en las realidades humanas; y en este caso teniendo en cuenta que los espeleólogos cometieron un delito bajo el estado de necesidad en el cual desconocieron las normas del sistema juridico, ya que era mas importante para ellos tomar una decision para salvar la vida de la mayoria del grupo.

  72. LAURA ANDREA CORDOBA CRUZ. GRUPO 301 COD 1088276330 | 12-07-2009 a las 10:41 PM | Denunciar Comentario
    72

    Me parece, que el comentario número 30, carece de concordancia argumentativa, ya, que si se empieza hablando del realismo juridico, no se debe terminar diciendo que los acusados son culpables, porque el realismo juridico, no tiene un carácter absolutista de la norma, como si lo tiene el positivismo juridico; que señala que la norma debe ser tomada, en su literal, sin ir mas alla de los hechos sucedidos.

    Mi postura, es desde el realismo jurídico. ya que no se deben condenar a los exploradores de las cavernas, por homicidio, por que como dice su exponente, las normas jurídicas deben servir de instrumento, para la realizacion del derecho y éstas no deben tener un cáracter absolutista, por que cada caso se debe analizar desde una optica particular, incluyendo las situaciones de modo y lugar que suscitaron la comisión del delito. Ademas de que ellos cometieron una infraccion a la norma, como lo es ” el que matare”, pero ese asesinato, fue hecho bajo un estado de necesidad y de shock; con el fin de preservar la vida de los demas exploradores, de igual manera no hay pruebas suficientes para condenarlos, ya que los unicos conocedores del caso, son los que estan siendo judicializados.

  73. MARA STEFFAN GRUPO 3-01 COD 1034278483 | 12-07-2009 a las 11:35 PM | Denunciar Comentario
    73

    Este caso es difícil de resolver jurídicamente, me inclinaré por la línea del IUSPOSITIVISMO, para sumarme a la reflexion del ministro Keen que fueron del concepto de condenar a los sobrevivientes del caso que nos ocupa; teniendo en cuenta que para en la fecha de los hechos ampliamente conocidos existía la norma “Quien quiera privare intencionalmente de la vida a otro, será castigado con la muerte”. Esta norma no permite excepción alguna aplicable al caso de los exploradores de caverna, porque esta ley es expresa para salvaguardar la vida de las personas.

    Siendo que la ley protege la vida de los seres humanos, para los exploradores de cavernas, la misma era desconocida, y para ello basta con ir al texto y dar lectura a las preguntas que hacia ROGER WHETMORE a través de su medio de tecnología avanzada comunicación a las personas en la parte externa y que nadie estaba en propiedad de responder, de ahí que al desconocer la norma, los exploradores de cavernas hicieron su pacto macabro para evitar morir de hambre, pero lo hicieron con pleno desconocimiento de la ley, por eso fueron condenados.

  74. LUZ ZORAIDA RENTERIA CASTRO grupo 303 cod 35852753 | 13-07-2009 a las 1:49 AM | Denunciar Comentario
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    De acuerdo con la lectura de los escavadores de cavernas, la posición que más me agrado, fue la del ministro HANDY quien pertenece a la corriente del realismo jurídico.
    Esta posición la defiendo teniendo en cuenta que el autor en la exposición de la misma declaro a los escavadores inocentes del delito que se le esta imputando; sustento esa decisión teniendo en cuenta que: es bien sabido que dichos personajes cometieron un delito al realizar un hecho que va en contra de las leyes del commonwelth, pero también es evidente que esas leyes son la creación de muchos hombres que como esos escavadores son humanos y tienen errores. No concibo entonces como es posible que en un caso como este en el que se veía en peligro la vida de uno o de todos, haya la posibilidad de condenar a pena de muerte a unos hombres que por motivo de la fuerza mayor y el estado de necesidad en que se encontraban decidieron sacrificar a su amigo por que era la única posibilidad que había en dicho lugar para sobre vivir.
    Es lógico que en dicho caso lo único que tiene que hacer el juez es aplicar la norma al caso concreto, que es un homicidio, pero hay que tener en cuenta cual fue el motivo por el cual este se cometió, como también hay que mirar si es justo condenar a unos individuos que en un momento de angustia crearon sus propias normas y como el commonwelth le pusieron condiciones.
    Considero oportuno, que en ocasiones cuando la vida nos da la posibilidad de salvarnos o condenarnos al tomar una decisión debemos tomar aquella que no ponga en riesgo la vida de muchos , que fue exactamente lo que hicieron los escavadores. Además no es conveniente que la ley en situaciones de fuerza mayor sea aplicada tácitamente, sino que antes debe existir una causal que exima de responsabilidad a las personas en dichos eventos.
    Por eso, para este caso creo conveniente declarar inocentes a los acusados.

  75. katherine polania amaya 3 01 codi: 90030352253 | 13-07-2009 a las 2:31 AM | Denunciar Comentario
    75

    Posterior a la lectura y análisis del texto, me adhiero a la corriente del realismo jurídico sustentada por el ministro Handy; debido a que los implicados se encontraban es una situación extrema, de vida o muerte en la cual tuvo que primar el interés general y no el particular, razón por la cual a cambio de una vida se pudieron salvar cuatro. Además también debemos tener en cuenta que la razón para cometer el homicidio fue impulsada por la necesidad de sobrevivir y no el simple hecho de matar. Es por esto que creo que estas personas no deben ser condenadas.

  76. ANDRES ARICAPA GARCIA 3-03 | 13-07-2009 a las 2:37 AM | Denunciar Comentario
    76

    Con Apoyo del derecho natural resaltado por el ministro Foster se encuentra que los espeleólogos se hallaban en un claro ejemplo de estado de necesidad exculpante, pues se buscaba salvar un bien jurídico de igual valor como lo es la vida de los cuatro espeleólogos sobrevivientes, poniendo el mismo en peligro para aquel que fue asesinado y posteriormente ingerido para preservar la vida de los primeros. Claro está que este estado de necesidad no se puede dar a la ligera, pero en el caso concreto cumple los requisitos fundamentales para aseverar el mismo, como lo son la puesta en peligro del bien jurídico a proteger así, en el caso de los exploradores se puede puntualizar este requisito en el diagnostico profesional que arrojan los médicos, pues son estos los que anuncian a los exploradores que no soportarían los 10 días que demoraban su rescate si no ingerían alimento igualmente existe otro requisito el cual es el acto salvador donde existe un animus salvationis donde se exige que el sujeto conozca la situación en peligro y para los exploradores más claro no puede estar el peligro que corren y la necesidad de su acción para salvarlo y con lo anterior nombrado claro está que es suficiente para llegar a la conclusión que estos tomaron.

    Justificada su acción en un plano más allá del derecho positivo es fundamental entender que estos hombres no hubieran realizado su actuación si estuvieran en otra situación es por esto que se les debe declarar inocentes, con lo cual no se estaría indultando su actuación sino que se buscaría ese trasfondo por el cual se realizo.

  77. Pablo Alejandro Artunduaga Gutierrez 3-01 311071737 | 13-07-2009 a las 2:50 AM | Denunciar Comentario
    77

    Mi concepto puedo relacionarlo ampliamente con el modelo iusnaturalismo, aunque los derechos deben regir por encima de todo, los comportamientos naturales de el hombre rigen sus constumbres y7o necesidades. El derecho a la vida era el eje garantizador de las igualdades tanto de los excavadores como de esta sociedad a la cual llegan, acusados de homicidio por actuar en legitima defensa no debería proseguir frente a este hecho. Las condiciones e igualdades eran equitativas para ambos, justifico los hechos dándole claridad a mi comentario de que en mi parecer se actuó legitima defensa, y que entraría bien frente a este hecho el sacrificio de los derecho de algunos para rescatar los de la mayoría

  78. carolina cardona garcia | 13-07-2009 a las 3:44 AM | Denunciar Comentario
    78

    En este caso en particular se plantea la tesis correcta del estado de necesidad aquella donde el hombre sale de sus parametros sociales y culturales y se regresa de cierta a forma a un estado primitivo en donde el contrato social no regia y la ley de supervivencia entra tomar parte. Estoy deacuerdo con la tesis del iusnaturalismo al contemplar este caso no desde la perspectiva del marco legal si no de las circunstacias por eso es claro cuando Foster pretende encaminar el caso desde su visión Iusnaturalista intentando justificar los hechos, que según él, no pueden juzgarselos a partir del derecho positivo sino del derecho natural ya que el estado de naturaleza reinaba moralmente en los exploradores.

    Critica a Truepenny por eludir graves inconvenientes.

    Encuentra inocentes a los acusados.

    Con este caso se pone en juego no sólo el futuro de los acusados, sino el “derecho” del Commonwealth. Si son condenados, el derecho mismo será condenado por el sentido común debido a que el común popular disiente de la condena de los acusados; por lo tanto si se resolviese que los acusados tuvieron culpa alguna, a mi entender, el orden jurídico no habrá pretendido realizar justicia en este caso.

    Hay dos fundamentos esenciales para demostrar la inocencia de los acusados:

    En primera medida, a este caso no puede aplicársele el derecho positivo del Commonwealth sino el Derecho natural; porque el derecho positivo presupone la posibilidad de la coexistencia de los hombres en sociedad y al desaparecer dicha condición desaparece la fuerza del derecho positivo.

    Los acusados se encuentran justificados moralmente por haberse regido por un contrato social preestablecido por ellos y, más especificamente, promovido por la víctima. Además, debe tenerse en cuenta que la vida humana no tiene el mismo valor en el estado de sociedad civil que en el estado de naturaleza; ahora, si en el primero se vive arriesgando la vida de algunos para salvar la de otros, qué se podría esperar en un estado de naturaleza.

    En segundo término, suponiendo que el derecho positivo sea aplicable, no tiene por qué ser estricto y literal; no importan tanto las palabras sino el propósito perseguido por la ley, “un hombre puede violar la letra de la ley sin violar la ley misma”. Se debe aceptar fidelidad a las leyes y a la cámara de representantes, pero una FIDELIDAD INTELIGENTE, “la corrección de obvios errores u omisiones legislativas no significan suplantar la voluntad del legislador, sino hacerla efectiva”.

  79. CAROLINA JIMENEZ LOPEZ 3-01 | 13-07-2009 a las 4:04 AM | Denunciar Comentario
    79

    Estoy en desacuerdo con el comentario 50 ya que el iuspositivismo ve los hechos ilícitos como inseparables a las normas jurídicas y a éstas como intrínsecas al jurista y un camino al cual éste debe ceñirse de manera absoluta. Si bien es cierto que para resolver un caso el juez debe tomar como base el derecho objetivo, a mi parecer este no debe ser el único camino para darle solución y mucho menos debe ser de carácter absoluto, pues son de igual importancia sus fundamentos en las decisiones judiciales que van a ser pertinentes en el caso concreto. Por ello la postura a la cual me acojo es el Realismo Jurídico defendido en este caso por el Ministro Handy; desde ésta concepción y haciendo un análisis mas amplio del que hizo el Ministro, en este caso me parece que los acusados no deben ser condenados por homicidio pues se deben analizar esos factores externos que los llevaron a cometer esa actuación. Aquí la postura del juez resulta ser bastante complicada pues necesita buscar los medios para encontrar una solución justa y es por tal motivo que del análisis que haga depende su capacidad para determinar las soluciones más racionales, lo que nunca podría hacer basándose única y exclusivamente en las normas escritas. El juez debe hacer un análisis crítico y no quedarse solo en lo escrito, también debe basarse en otros factores que puedan determinar el por qué de dicha actuación. Obviamente en este caso se da una antijuridicidad formal y material pues se vulneró el derecho a la vida de uno de los integrantes pero lo que debe determinarse es si esto se hizo básicamente en un estado de necesidad que pueda justificar este hecho, es decir sacrificar a un hombre para salvar la vida de cuatro y así evitar que todos murieran, además hay que tener en cuenta que ese bien jurídico ya estaba amenazado por las condiciones en las que todos se encontraban y esa podía ser la única manera de salvar su vida.

  80. carolina cardona garcia | 13-07-2009 a las 4:15 AM | Denunciar Comentario
    80

    En este caso en particular se plantea la tesis correcta del estado de necesidad aquella donde el hombre sale de sus parametros sociales y culturales y se regresa de cierta a forma a un estado primitivo en donde el contrato social no regia y la ley de supervivencia entra tomar parte. Estoy deacuerdo con la tesis del iusnaturalismo al contemplar este caso no desde la perspectiva del marco legal si no de las circunstacias por eso es claro cuando Foster pretende encaminar el caso desde su visión Iusnaturalista intentando justificar los hechos, que según él, no pueden juzgarselos a partir del derecho positivo sino del derecho natural ya que el estado de naturaleza reinaba moralmente en los exploradores.

    Critica a Truepenny por eludir graves inconvenientes.

    Encuentra inocentes a los acusados.

    Con este caso se pone en juego no sólo el futuro de los acusados, sino el “derecho” del Commonwealth. Si son condenados, el derecho mismo será condenado por el sentido común debido a que el común popular disiente de la condena de los acusados; por lo tanto si se resolviese que los acusados tuvieron culpa alguna, a mi entender, el orden jurídico no habrá pretendido realizar justicia en este caso.

    Hay dos fundamentos esenciales para demostrar la inocencia de los acusados:

    En primera medida, a este caso no puede aplicársele el derecho positivo del Commonwealth sino el Derecho natural; porque el derecho positivo presupone la posibilidad de la coexistencia de los hombres en sociedad y al desaparecer dicha condición desaparece la fuerza del derecho positivo.

    Los acusados se encuentran justificados moralmente por haberse regido por un contrato social preestablecido por ellos y, más especificamente, promovido por la víctima. Además, debe tenerse en cuenta que la vida humana no tiene el mismo valor en el estado de sociedad civil que en el estado de naturaleza; ahora, si en el primero se vive arriesgando la vida de algunos para salvar la de otros, qué se podría esperar en un estado de naturaleza.

    En segundo término, suponiendo que el derecho positivo sea aplicable, no tiene por qué ser estricto y literal; no importan tanto las palabras sino el propósito perseguido por la ley, “un hombre puede violar la letra de la ley sin violar la ley misma”. Se debe aceptar fidelidad a las leyes y a la cámara de representantes, pero una FIDELIDAD INTELIGENTE, “la corrección de obvios errores u omisiones legislativas no significan suplantar la voluntad del legislador, sino hacerla efectiva”.

  81. Silvia Sánchez Saladén 3 01 | 13-07-2009 a las 4:31 AM | Denunciar Comentario
    81

    Mirado desde el punto de vista del iusnaturalismo, creo que la decisión de la corte fue la incorrecta al condenar a estos hombres a la pena de muerte. Tenemos que tener en cuenta que estos hombres no cometieron el crimen con dolo; sino en un estado de necesidad, de desespero, para satisfacer nada mas ni nada menos que la necesidad de comer; ya que si hubieran tenido mas provisiones para subsistir esos 10 días siguientes no hubieran tenido la necesidad de asesinar a su amigo para comérselo.
    Creo que prima el derecho natural sobre cualquier otro, ya que primero que todo están los derechos inalienables, las reglas naturales, y los contratos y convenios trazados por ellos, que cualquier norma o ley existentes.

  82. Eliana Rivera Botero 3 -01 | 13-07-2009 a las 5:33 AM | Denunciar Comentario
    82

    El comentario se basa desde el iusnaturalismo, Es primordial preservar la vida de los seres humanos, la vida como principio de todo, pero en razones extremas es necesario decidir entre salvar una o ninguna vida, o tal vez con sacrifio salvar muchas, de esto se trata el relato de la caverna, la decision comun de entregar la vida de una persona a cambio de salvar muchas, esto se ve desde esta optica moralmente aceptable. Por estos motivos la condena es inadmisible, ya que se admite la muerte del compañero pero por motivos moralmente justificables

  83. Luis Felipe Agudelo Hincapie | 13-07-2009 a las 6:02 AM | Denunciar Comentario
    83

    La situación que observamos en este caso, surgió producto de un instinto natural (supervivencia), y como tal transpasa la barrera de la voluntad, al ser doblegada por las necesidades que en ese momento sufrian, iniciando por el hambre que los llevo a un estado cuasi demencial; en virtud de esto, las actuaciones de estos 4 acusados, no corresponden al animo de de destruir un bien juridico por simple conveniencia, si no a la utilizacion del ultimo recurso que les quedaba para sobrevivir, el cual fue propuesto por el mismo Whetmore, por lo que el tribunal, en su funcion de impartir justicia en sus providencias, al apegarse a las normas sin observar la situacion particular, esta olvidando la razon de ser de las mismas (la justicia), por lo que me identifico en este caso plenamente con el IUSNATURALISMO, ya que esproducto de una condicion natural, no civil.

  84. OSCAR HERNANDO HERERA BETANCOURT GRUPO 3.03 | 13-07-2009 a las 6:04 AM | Denunciar Comentario
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    Matriculando mi punto de vista en el iuspositivismo, la norma expresa de forma tácita que quien matare a otro se le debe aplicar la pena capital, por tanto la norma no expresa de la forma en que debe matar o el interés subjetivo que se tenga al hacerlo para que se le aplique o no se aplique la pena, por tanto en el caso que nos ocupa, haciendo uso de los métodos auxiliares del derecho, al utilizar el silogismo tenemos como conclusión que dichos sujetos son culpables y por tanto se debe confirmar la sentencia, pero aquí no tenemos que ellos solo lo mataron, sino que lo mataron para comérselo, por lo tanto surge otra hipótesis, porque una cosa es asesinar a alguien y otra muy diferente es asesinarlo para comérselo lo que es canibalismo, por tanto habría que mirar si el N.C.S.A. tiene tipificado el canibalismo, para ahí si procesar a dichos sujetos, pero en caso de que no se encuentre como conducta típica, estos cuatro sujetos son inocentes al no haber norma aplicable al caso concreto, por lo tanto se debe revocar la sentencia y dejar en libertad.
    Con lo anterior, surge una tercera hipótesis la cual es que los cuatro sujetos se pueden procesar por dos delitos, el primero homicidio, al ser una conducta típica, y aplicando las reglas de la lógica son culpables, y en segundo término, deberían ser procesados por canibalismo, pero habría que realizar el mismo análisis mencionado anteriormente para saber si es conducta típica, lo cual daría como resultado si son o no culpables, por lo tanto en esta hipótesis podrían ser culpables por el homicidio y culpables por el canibalismo o culpables por el homicidio e inocentes por el canibalismo.

  85. Daniela Orozco Montes | 13-07-2009 a las 6:11 AM | Denunciar Comentario
    85

    Estoy de acuerdo con el Ministro Handy de que estas personas son inocentes, ya que dentro de esta catastrofe estos cinco exploradores llegaron a tal conclusion juntos; buscando la manera de permanecer vivos, y haciendo asi un contrato verbal entre ellos para asi salir de alli, es preferible la vida de cuatro a ninguna, ya que como todos sabemos el estado esta hecho para defender en forma directa a todos los ciudadanos, pero como en ningun momentos estas personas obtuvieron respuesta alguna de su pregunta, decidieron hacer valer su decision, unicamente con la palabra de ellos. Por eso pienso que es razonable que estas personas las declaren inocentes por que la decision se tomo con la voluntad de cada uno, nadie estuvo en desacuerdo, sea lo que sea ellos buscaron de manera rapida una solucion que ayudara a la mayoria absoluta de estos cinco exploradores, evitando la tragedia de que murieran todos, ya sabiendo que habian muy pocas esperanzas.

  86. Laura Robledo Manrique 3-01 Cód. 90042550034 | 13-07-2009 a las 6:24 AM | Denunciar Comentario
    86

    Argumentando desde el positivismo, considero errada la posición del ministro Keen, pues en un intento por argumentar desde la sujeción a la ley, deja de lado la evaluación estricta de los hechos ocurridos, desde la norma, y su adecuación para la solución del caso. Se limita entonces a evaluar la intencionalidad del “homicidio” por que es lo que a primera mano salta a la vista en el precepto legal, pero olvida que dentro del derecho positivo también existen otras reglas de adecuación de los tipos penales. Si bien no puede argumentarse legítima defensa por que Whetmore no estaba amenazando a los demás, si existían factores que amenazaban este bien jurídico para cada uno de ellos, encontrándose en un estado de necesidad que los llevaría a dañar un bien jurídico determinado con el objetivo de salvar otros 4 bienes jurídicos de igual trascendencia. Existiendo en este caso el mismo bien jurídico fundamental en peligro para 5 personas y la ocurrencia de un alcto salvador proveniente de la extrema necesidad, se desfigura a la luz del derecho positivo la antijuridicidad del acto, necesaria para hacer del mismo una conducta susceptible de punición, de manera que los hombres intencionalmente actuaron, pero justificados y exonarados legalmente por la circunstancia de necesidad que privó su conducta de antijuridicidad.

  87. eliana lorena zapata quintero 3-03 | 13-07-2009 a las 6:46 AM | Denunciar Comentario
    87

    con referencia al caso la posición que tiene el ministro Foster es compartida ya que al momento de juzgar la acción realizada por estos 4 exploradores hace que el derecho positivo se limite ya que no contempla en todas las posibilidades de “coexistencia” que puede utilizar el hombre en sociedad , al mirar la concepción ius naturalista donde el hombre no maneja el alcance que puede tener la ley natural sobre el, donde el estado de necesidad tiene esencia naturalista donde parte de la omisión por completo de cualquier principio , norma rectora y la ley , colocando a estos 5 personajes en una situación de supervivencia ya que es uno de los principio inherentes al ser humano, pactan la forma de cómo van a alargar por así decirlo su tiempo de vida utilizando cualquier medio posible concluyen en que uno de los 5 debe morir para que vivan los otros ; según el derecho positivo el que especifica la protección intencional a determinados bienes jurídicos esenciales para el hombre tiene como cabecera la vida donde esta se debe de proteger a toda costa pero aun así el razonamiento natural hace que esta escuela este errar en parte por el simple hecho de que no se violo un bien jurídico si no que antes se actuó bajo una reacción natural de querer vivir.

  88. Katherine Henao Montoya 3 01 | 13-07-2009 a las 7:05 AM | Denunciar Comentario
    88

    El ínteres general prima sobre el particular, me identifico con el ministro Foster y su liena de Derecho Natural, pues estos derechos anteceden al Estado, son intangibles, inalienables y en parte absolutos, pues esos derechos nacen con ellos mismos.

  89. Juan Francisco Ruiz Osorio | 13-07-2009 a las 7:18 AM | Denunciar Comentario
    89

    -Desde el Iuspositivismo, los acusados deben ser ahorcados. Las nociones de contrato social y estado de naturaleza son totalmente improcedentes en el caso. Es obligación de los jueces hallar solución a un problema jurídico, y la ley es clara. Deben ser ejecutados.
    Roger Whetmore prefirió morir de inanición antes de participar en el sorteo, pero los acusados lo forzaron y hasta lanzaron los dados por él. Al restringir la capacidad de elección de Whetmore, y asesinarle, los acusados enmarcaron inequívocamente su conducta en un supuesto legal, que llama a que sean condenados por homicidio.

  90. DEINER STIWAR ANDRADE ARMIJO 3-03 | 13-07-2009 a las 3:30 PM | Denunciar Comentario
    90

    La interpretación de una norma no debe obedecer a criterios exegéticos que impidan la defensa y declaración efectiva de derechos. Es inadmisible el juicio que se desprende de cualquier disposición normativa que se limita respecto al contexto al que está destinada, toda vez que el blindaje positivista del que se nutre –en el caso particular-la deja con una gran brecha o vacio que no la predispone a enfrentar nuevos escenarios. La complejidad del expediente de los exploradores, es una muestra del conflicto que surge entre caso y el ordenamiento jurídico.
    El vacio de la ya conocida disposición penal, es el mejor presupuesto para coadyuvar la defensa de los individuos implicados, por sí solo no sirve de nada si carece de analogía fáctica para contrarrestar lo literal de la norma, y de fidelidad al precedente judicial considerando la naturaleza del proceso. Por ello en lugar de configurar una flagrante violación al ordenamiento jurídico, lo nutre, al proporcionarle un escenario que puede coexistir con la ley penal sin generar fricción alguna en dicho ordenamiento.
    Acorde al concepto del Ministro Foster

  91. luisa fernanda sosa silva 3-01 | 13-07-2009 a las 5:51 PM | Denunciar Comentario
    91

    Estoy de acuerdo con el realismo jurídico de Handy ya que en alguna medida los encargados de admninistrar justicia deben tener sentido común para realizar esta tarea pues deben estar adaptados a la realidad social. El funcionario no siempre debe estar limitado a lo que diga la norma porque todos los casos no son iguales y algunos deben mirarse desde un punto de vista un poco subjetivo. En este caso vemos que el proposito de los 4 acusados no era acabar con la vida de su compañero sino que su sentido de supervivencia los llevo a buscar esta solucion.
    No estoy de acuerdo con el comnetario 51 me parece que el iusnaturalismo es una forma muy primitiva de pensar y esta no es la mejor justificacion para declararlos inocentes.

  92. ALEJANDRA MUÑOZ RESTREPO | 13-07-2009 a las 5:56 PM | Denunciar Comentario
    92

    Considero declarar inocentes a estos hombres de todo crimen; apoyándome en la decisión ius naturalista planteada por el ministro Foster.
    Teniendo en cuenta el estado de necesidad en que se encontraban estos exploradores de la caverna es imposible aplicarles las leyes del derecho Commonwealth, es por ello que a estos no se les podían aplicar las normas de dicho derecho por encontrarse en circunstancias fácticas diferentes a las sancionadas por este.
    Además de esto, las condiciones y el pacto celebrado por ellos, los llevo a la obligación de realizar dicho crimen, ya que era la vida de uno de ellos o la de los cuatro espeleólogos; siendo la vida un derecho relevante el cual tiene que ser preservado por todos, hay situaciones en las cuales prevalecerá el interés general sobre el particular en las que se afecta este derecho, sin que por ello se incurra en un delito.
    Es por ello que concluyo, que estos exploradores de la caverna deben ser declarados inocentes por encima de cualquier otra situación jurídica.

  93. ALEJANDRA MUÑOZ RESTREPO 3-03 | 13-07-2009 a las 6:01 PM | Denunciar Comentario
    93

    Considero declarar inocentes a estos hombres de todo crimen; apoyándome en la decisión ius naturalista planteada por el ministro Foster.
    Teniendo en cuenta el estado de necesidad en que se encontraban estos exploradores de la caverna es imposible aplicarles las leyes del derecho Commonwealth, es por ello que a estos no se les podían aplicar las normas de dicho derecho por encontrarse en circunstancias fácticas diferentes a las sancionadas por este.
    Además de esto, las condiciones y el pacto celebrado por ellos, los llevo a la obligación de realizar dicho crimen, ya que era la vida de uno de ellos o la de los cuatro espeleólogos; siendo la vida un derecho relevante el cual tiene que ser preservado por todos, hay situaciones en las cuales prevalecerá el interés general sobre el particular en las que se afecta este derecho, sin que por ello se incurra en un delito.
    Es por ello que concluyo, que estos exploradores de la caverna deben ser declarados inocentes por encima de cualquier otra situación jurídica.

  94. Jeniffer Andrea Peláez Escobar - 3 03 | 13-07-2009 a las 6:17 PM | Denunciar Comentario
    94

    Comparto la posición del derecho natural la cual ha sido planteada por el Ministro Foster, ya que al igual que él considero que las circunstancias en las cuales se encontraban estos exploradores de cavernas los llevo a omitir las normas jurídicas por las cuales han sido regidos, para poder lograr la subsistencia de la mayoría del grupo, es decir que en su afán de mantenerse con vida llegan a crear un acto u contrato el cual ha sido aceptado por todos, y desde ese momento se convierte en una regla que deben cumplir, por lo tanto el hecho de que en último momento el precursor de la idea (Whetmore) desistiera de aquel contrato no justifica el hecho de que los otros cuatro exploradores infrinjan las normas ya que si bien es cierto este pacto debía cumplirse a como diere lugar sin presentar objeciones. Por ello en un momento como estos creo pertinente la utilización de medios tan salvajes como el mencionado ya que en este caso era preferible que uno arriesgara la vida para asegurar la de los demás y así evitar la muerte de todo el grupo; de acuerdo al anterior análisis considero que la Corte de Commonwealth debe reconsiderar su decisión en la cual encuentra a los acusados culpables y absolverlos de todo cargo debido al estado de necesidad en el que se encontraban.

  95. Daniel Orozco Montoya 3-03 | 13-07-2009 a las 7:08 PM | Denunciar Comentario
    95

    Desde la concepción del derecho natural comparto la decisión tomada por el Ministro Foster, una vez que según el principio del dualismo jurídico (coexistencia de un derecho natural y uno positivo) en el cual se fundamenta dicha doctrina filosófica vemos como las normas positivas se encuentran supeditadas en todo aspecto a los preceptos naturales, es decir que el derecho positivo encuentra su razón de ser en una norma de mayor jerarquía, la cual es fuente inspiradora de la norma escrita, por lo tanto al momento de la interpretación y la aplicación de la normatividad positiva se debe tener en cuenta que esta no trasgreda sus principios, en este caso la norma superior, puesto que se incurriría en un absurdo.
    Ahora analizando el asunto concreto, vemos como, la norma positiva en este caso la prohibición de matar, tiene su fundamento en una norma superior, la cual su ideal es el de proteger la vida, y con base en esto vemos como este principio inspirador permite que se limite de cierto modo la norma que lo materializa (norma positiva) a fin de que este no pierda su esencia, a manera de ejemplo podemos citar cuando se mata a alguien en legitima defensa, puesto que acá se le es permitido a alguien matar a una persona, si el fin es proteger la propia vida, así entonces con base en lo anteriormente expuesto vemos como la norma natural cuyo fundamento es proteger la vida, permite que se limite la norma positiva a fin de cumplir con sus preceptos.
    Ahora, con respecto a la situación de las cuatro personas que asesinaron a su compañero de excursión, a fin de salvar sus vidas, y a la luz de la supremacía de la norma natural es justificable limitar la norma positiva, por lo que considero que la sentencia condenatoria debe ser revocada.

  96. William Esteban Obando osorio 303 | 13-07-2009 a las 7:54 PM | Denunciar Comentario
    96

    Me adhiero al planteamiento ius naturalista estipulado por el Ministro Foster en cuanto comparto la teoría planteada del estado natural en que se encontraban los exploradores puesto que al encontrarse fuera del alcance de aplicabilidad de la ley positiva tuvieron que valerse de mecanismos tan crueles y primitivos pero válidamente aplicados en un estado de necesidad como el que se encontraban en ese momento, como el de hacer un convenio por el cual se salvaría la vida de cuatro personas a costa de una sola.
    Considero que el meollo del asunto no se encuentra expresamente en el contexto como tal en el que actuaron los exploradores si no en la interpretación y aplicación de las leyes que hicieron los jueces al estudiar las circunstancias en las que se desenvolvió toda la historia. Si bien tenemos que las leyes son motivadas para regir la coexistencia de las personas en sociedad, ¿qué pasaría entonces si se modificaran las circunstancias en las que fueron motivadas estas leyes, como el estado desesperado en el que se encontraban estos hombres?
    De acuerdo al planteamiento anterior considero pertinente declarar inocentes de toda culpa a los exploradores puesto que la ley no previó una solución para un caso tan complejo en el cual no habían que contemplarse solo la acción de estos hombres, que no hicieron mas que acordar sus voluntades para salvar al resto del grupo, sino las causas que los motivaron y los sucesos en los cuales actuaron.

  97. SERGIO DAVID PENAGOS ALZATE - 303 | 13-07-2009 a las 10:37 PM | Denunciar Comentario
    97

    Sin duda alguna me parece que la posición filosófica del Derecho Natural es la más acertada a lo que refiere el caso actualmente estudiado. Lo argumentado por el ministro Foster es lo más razonable que se ha escrito dentro del texto leído, ya que, como todos sabemos la Corte tiene la facultad de unificar criterios por medio de sus jurisprudencias, además de crear derecho por medio de ellas y en el caso que nos corresponde analizar es sensato anunciar que los acusados del delito de homicidio deben ser declarados absueltos, porque se encontraban en un estado de necesidad, estaba en peligro la vida de ellos mismos y en esa circunstancia especialísima diría yo, no se puede declarar que primero está la vida de otra persona que la mía, mucho más a sabiendas que sin alimento no podrían sobrevivir el tiempo que tuvieron que esperar hasta salir a la superficie terrestre y tenían establecido un acuerdo que además había sido propuesto por el hoy occiso, que con tan mala suerte que salió siendo en perjudicado. Como es bien sabido en el ordenamiento jurídico penal del estado de Commonwealth, la única causal de exclusión de responsabilidad penal es la defensa propia, pues en este caso se hizo necesaria agregar otra causal de exclusión de responsabilidad penal, la cual será el Estado de necesidad de las personas.

  98. mayra alejandra bello valderrama | 13-07-2009 a las 10:53 PM | Denunciar Comentario
    98

    yo pienso que a estos 4 hombres no tenian por que haberlos juzgado, porque no solo nos tenemos que enfocar en mirar las leyes y las normas sino que tenemos que mirar mas haya como lo es la parte humana. Debido a esto estoy deacuerdo con la teoria del Ministro Foster ya que el ahi explica claramente que ellos actuaban de esa manera solo por instinto natural, ellos solo buscaban la supervivencia y ademas tambien tenemos que tener en cuenta el momento de presion en los que se encontraban ellos y aparte de esto se realizo por medio de un pacto en el que participaron todos.

  99. JUAN DAVID GARCIA HENAO 303 | 13-07-2009 a las 11:32 PM | Denunciar Comentario
    99

    Desde un punto de vista Iusnaturalista como el del ministro
    Foster, es imposible condenar a estos hombres por homicidio porque no tendriamos fundamentos para hacerlo, ya que antes de juzgar cualquier conducta tipificada como punible es necesario observar los moviles que conllevaron a tal actuacion; por encontrarse en estado de necesidad y buscar preservar sus vidas estos exploradores deben ser absueltos de todo tipo de condena desfavorable porque si bien es cierto que incurrieron en un acto tipificado como antijuridico, no se puede atribuir culpabilidad alguna por estar bajo el estado de necesidad y obediciendo a su instinto de supervivencia.

  100. Yuliana Marcela Buitrago Valdés | 14-07-2009 a las 12:07 AM | Denunciar Comentario
    100

    A partir de la posición del Derecho Natural y en mi opinión, estos hombres serian inocentes, por que el derecho natural va mas allá de una simple ideología, es decir, se basa en la razón y se independiza del valor moral. A pesar que el derecho natural basa en la dignidad humana y los derechos que son inherentes a toda persona, no quiere decir que no pueda contemplar la idea de que hayan asesinado a un compañero, puesto que como anteriormente lo mencione, deja a un lado la moral y actúa como el “deber ser”. En este sentido el Derecho Natural o iusnaturalismo coloca el derecho en un sentido mas practico y lo adapta a un caso concreto.

  101. Ana Milena Aguirre Restrepo/3-05/Nocturno | 14-07-2009 a las 12:15 AM | Denunciar Comentario
    101

    Teniendo en cuenta que la necesidad como se dice vulgarmente tiene cara de perro, no tienen por que ser castigados aunque si cometieron un delito por lo que se encontraban en un estado de desesperacion y la desicion que tomaron al momento de asesinar a roger wethmore el tenia el pleno conocimiento y de igual manera dio su consentimiento para que eso ocurriera, el sabia a lo que se arriesgaba y lo que le llegaria a pasar, y bien como en muchas ocasiones en nuestra legislacion se ve como las personas roban por comer, para llevarle a sus hijos un poco de comida y para su propio bienestar, por lo anterior la decision de la pena de ahorcamiento es injusta y poco ortodoxa en este caso.

  102. Leidy Hurtado Taborda 3-03 | 14-07-2009 a las 12:22 AM | Denunciar Comentario
    102

    Yo estoy de acuerdo con la postura del Ministro Foster, porque desde el concepto iusnaturalista creo que la vida es un derecho inalienable y que se encuentra ubicado por encima de otros, tambien se hace necesario analizar las circusntancias que rodearon la muerte de Roger Whetmore, y segun esto vemos como sino se hubiera hecho lo que hicieron sus compañeros los muertos hubieren sido cinco y no uno, y segun la primacia del derecho a la vida este suceso es una clara muestra de la proteccion al mismo, y a pesar de que el derecho positivo prohiba tajantemente el matar a alguien, es sabido que el derecho natural esta por encima de este, pues debe ser la fuente que inspira la creacion de normas positivas, es por eso que con lo que se expuso anteriormente, es valido y es exonerable de toda culpa la manera como los otros cuatro espeleologos acutaron, por lo tanto considero que se les debe declarar inocentes.

  103. JOSE LUIS GONZALEZ GALLEGO 3-03 | 14-07-2009 a las 12:22 AM | Denunciar Comentario
    103

    Apoyándome en el Derecho Natural, es obvio que me encuentro conforme con las explicaciones del magistrado Foster las cuales me permiten llegar más a fondo que fue lo que en realidad estaban sintiendo, pensando, viviendo aquellos hombres victimas de dicha hecatombe; es cierto que el hombre en circunstancias de sobrevivencia, hace lo que sea por librarse de la penosa tarea de morir sin luchar y gastar el último aliento por lograr que su vida perdure, es por esto que en situaciones macabras, el instinto animal que llevamos surge y ni siquiera en el momento usamos la razón por método o alternativa de coexistir en grupo, sino que si logramos subsistir por encima de los demás a todos nos los llevamos por delante, es por esto que no se debió haber condenado a estas “victimas” de tan ingrato siniestro a sucumbir en este tan vergonzoso acto de barbarie denominado “Horca”, el Derecho Natural es el indicado, o debió ser el indicado para ajusticiar a estas víctimas convertidas en asesinos.

  104. ALEXANDRA RIVERA ROJAS 3 O3 | 14-07-2009 a las 12:32 AM | Denunciar Comentario
    104

    Dentro de el derecho penal las disposiciones doctrinales en la Teoria de el Delito no son unanimes,si bien coinciden en la necesidad de eximir de pena a quien actua amparado por un estado de necesidad segun los bienes juridicos en juego, en este caso aplicaria ese estado como una causa de justificacion y no como la causa de exclusion de la culpabilidad, puesto que la carvena carecia de elementos suficientes y necesaria para la subsistencia de tales, por tanto su estado de necesidad no era tan extremos q los condujera a cometer tal homicidio o a lesionar un bien tan protegido como lo es la vida….ypor consiguiente tampoco habria lugar a la figura de el Derecho natural….

  105. ANDRES FELIPE AGUIRRE OSORIO 3-03 CODIGO 311071770 | 14-07-2009 a las 12:37 AM | Denunciar Comentario
    105

    En mi criterio tomo el pensamiento que expresa el ministro keen ya que se encuentra bastante acorde con el estado iuspositivismo puesto que lo que se buscaba preservar en derecho o bien jurídico donde se encontraban en igualdad de peso sin importar lo que pudiese suceder en el tiempo arriesgando su vida para salvar la de sus compañeros a raíz de estos hechos se condena a los sobrevivientes esto debido a que en el tiempo que se produjeron estos hechos la norma ya estaba establecida he indicaba una sanción ante hechos similares a los acontecidos
    ROGER WHETMORE se guía por los diversos medios tecnológicos para observar la posibilidad de que les podría producir a sus compañeros el alimentarse de otro de sus compañeros de aventura teniendo unos resultados no positivos y al ver que la situación no mejoraba decidieron realizar ese dichoso pacto dejando atrás la norma puesto que para ese momento desconocían la norma que sancionaba estos hechos realizados por ellos

    La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho.
    (Honoré de Balzac)

  106. Veronica Gomez Porras 3-03 | 14-07-2009 a las 12:38 AM | Denunciar Comentario
    106

    Comparto la posición del derecho natural expuesta por el ministro Foster, pues, al igual que el considero que los 4 exploradores de caberna se encontraban en un estado de necesidad, que los hizo víctimas de las circunstancias y los llevó a omitir las normas juridicas;En su afán de mantenerse con vida, tuvieron que terminar con otra ( Ya que el bien común prima sobre el bien unitario) y de manera irónica como muchas de las respuestas que nos da la vida, quien tuvo la idea (wnetmore) terminó siendo la “víctima” de un crimen que seria considerado atróz si lo vieramos dentro de otro escenario o contexto.
    teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto considero que la corte de commonwealth debe revocar la sentencia a favor de los exploradores porque se encontraban en un estado de naturaleza.

  107. paola andrea morillo 303 | 14-07-2009 a las 12:54 AM | Denunciar Comentario
    107

    si bien es claro que la vida como derecho fundamental es inviolable, existen casos ecepcionales como el tema a tratar. aunque el ordenamiento juridico tipifique el homocidio como delito, en este caso es inaplicable debido a su particularidad “la coservacion de una vida a cambio de otra” y las bases territoriales con las que cuenta. es claro que cuando los exploradores concluyeron dicha decision se hallaban remotos a tal ordenamiento juridico,por el contrario si en un estado de necesidad, donde solo contaban con una sola inquietud la cual nadie en capacidad pudo responder.por ende considero que es un acto de cumplimiento por parte de todos a un contrato aceptado. ahora bien es injusta la decision de la corte ya que actuaron considerando que era lo correcto y la unica salida en ese momento en el que se encontraban,como lo hizo el gobierno mandando un grupo de personas para que los rescataran poniendo en peligros la vida de estos . por lo tanto debio aplicarse en este caso el derecho natural declarandolos inocentes, como lo expone el ministro foster sin tomar tanto el caso en particular de whetmore sino la situacion compleja que vivieron todos y que pudo haber sido cualquier otro el asesinado.

  108. Judy Naranjo Perez grupo 3-03 | 14-07-2009 a las 12:57 AM | Denunciar Comentario
    108

    posicion del ministro foster apoyado en el Iusnaturalismo

    desde este punto de vista se podria decir que los fundamentos para declar inocentes a las personas involucradas, debe ser el principio de la supervivencia, ya que ellos no cometieron este delito con la intencion de hacerle daño a alguien sino que su unico fin era poder sobrevivir de alguna manera y no existia otra forma de hacerlo, es decir, que el movil de la accion de cometer un homicidio fue una necesidad extrema y no una conducta dolosa.

  109. ANA MARIA LONDOÑO ALVAREZ | 14-07-2009 a las 1:35 AM | Denunciar Comentario
    109

    Teniendo en cuenta el punto de vista de los jusnaturalistas creo q no podrían ser condenados ya que debería hacerse un estudio a cerca de las condiciones en las que tuvieron que permanecer, demostrando así las razones que los llevaron a hacer esto ya que se encontraban en un estado de necesidad y cuando se presenta esta situación quien haya cometido el delito deberá ser exonerado de toda culpa, tomando como modelo la teoría del ministro Foster ya que no hay ningún fundamento que permita condenarlos por un homicidio.

  110. ANA MARIA LONDOÑO ALVAREZ grupo 3-03 | 14-07-2009 a las 1:36 AM | Denunciar Comentario
    110

    Tu comentario está pendiente de moderación.
    Teniendo en cuenta el punto de vista de los jusnaturalistas creo q no podrían ser condenados ya que debería hacerse un estudio a cerca de las condiciones en las que tuvieron que permanecer, demostrando así las razones que los llevaron a hacer esto ya que se encontraban en un estado de necesidad y cuando se presenta esta situación quien haya cometido el delito deberá ser exonerado de toda culpa, tomando como modelo la teoría del ministro Foster ya que no hay ningún fundamento que permita condenarlos por un homicidio.

  111. KATHERINE SANTA SANTA GRUPO 3.03 | 14-07-2009 a las 2:11 AM | Denunciar Comentario
    111

    luego de haber analisado los acontecimientos que se relatan en la lectura del caso de los exploradores, me inclino por la posicion del ministro Handy, que consiste en el realismo jirudico, puesto que estas personas actuan bajo un estado de necesidad, fue por este motivo que se vieron en la obligacion de cimeter el supuesto delito de homicidio ya que se vieron en la necesidad de sobrevivir algunos mediante el sacrificio de uno de sus compañeros o simplemente no sobrevivia ninguno de ellos.
    es por este motivo que considero que estas personas no deberian ser judicializadas por el delito de homicidio ya que si este se dio bajo los parametros que se necesitan para que se de el delito como tal los motivos que los llevo a estas circunstancias no ameritan que sean condenados ya que ellos actuaron con la finalidad de sobrevivir.

  112. Alexander Antonio Rodríguez Valencia - 3-05 Nocturno | 14-07-2009 a las 3:20 AM | Denunciar Comentario
    112

    Apoyo la teoría de Foster sobre el “Iusnaturalismo”, toda vez que la actuación de los exploradores de caverna sólo obedeció a un ESTADO DE NECESIDAD, y a pesar que imperaba la VIDA, en tales circunstancias se hacía imprescindible considerar todas las opciones posibles de supervivencia. Desde esta perspectiva, el Derecho debe sujetarse a ese tipo de eximentes y no a la simple interpretación exegética de la ley; en el caso concreto, condenarlos sería como recurrir a la denominada RESPONSABILIDAD OBJETIVA, sin tener en cuenta el escenario y la real motivación que condujo a estos hombres a prescindir de la vida de uno de sus compañeros para preservar, de alguna forma, la de los demás.

  113. JUAN PABLO GRANADA DIAZ -305 derecho nocturno. | 14-07-2009 a las 3:20 AM | Denunciar Comentario
    113

    Estoy totalmente de acuerdo con la tésis de Foster, observado desde un punto de vista iusnaturalista y en verdad los sobrevivientes no deberian haber sido condenados, ya que observo a través de esta lectura, que el sólo hecho de estar aislado del mundo exterior los aleja de un derecho positivo; ya que el espacio producido dentro de la caverna, sumado al tiempo de permanencia en ella, los hacia dueños de concertar su propia convivencia, sin desconocer quizás que el estado de necesidad los transporte a un estado de naturaleza, donde prime el sentido de supervivencia alejado de cualquier norma legal o moral.

  114. luisa fernanda bermudez pava | 14-07-2009 a las 3:42 AM | Denunciar Comentario
    114

    NO ESTOY DE ACUERDO CON EL FALLO, PUESTO QUE EL FISCAL SE CIÑE LITERALMENTE A LA NOR , Y ADEMAS UTILIZA EL SILOGISMO DEDUCTIVO ARISTOTELECO EN FORMA FERREA PARA ACUSAR A LOS POSIBLES CULPABLES; OBVIAMENTE TAMPOCO ESTOY DE ACUERDO CON EL JUEZ.
    LA NORMA LITERAL Y SU RELACIÓN CON LA LOGICA DEDUCTIVA ES IUSPOSITIVISMO PURO QUE NO TIENE EN CUENTA LAS CONDICIONES PARTICULARES QUE SE DIERON DENTRO DE LA CAVERNA, COMO: UN CONTETEXTO DIFERENTE EN CONDICIONES MATERIALES Y DE NECESIDADES BASICAS URGENTES; ADEMAS DE UN AMBIENTE DIFERENTE GENERA REGLAS DE CONVEVENCIA DIFERENTES QUE OBLIGATORIAMENTE HAY QUE TENER EN CUENTA.

  115. DIEGO RAMIREZ BUITRAGO SALON 305 | 14-07-2009 a las 3:49 AM | Denunciar Comentario
    115

    NO ESTOY DE ACUERDO CON EL FALLO, PUESTO QUE EL FISCAL SE CIÑE LITERALMENTE A LA NOR , Y ADEMAS UTILIZA EL SILOGISMO DEDUCTIVO ARISTOTELECO EN FORMA FERREA PARA ACUSAR A LOS POSIBLES CULPABLES; OBVIAMENTE TAMPOCO ESTOY DE ACUERDO CON EL JUEZ.
    LA NORMA LITERAL Y SU RELACIÓN CON LA LOGICA DEDUCTIVA ES IUSPOSITIVISMO PURO QUE NO TIENE EN CUENTA LAS CONDICIONES PARTICULARES QUE SE DIERON DENTRO DE LA CAVERNA, COMO: UN CONTETEXTO DIFERENTE EN CONDICIONES MATERIALES Y DE NECESIDADES BASICAS URGENTES; ADEMAS DE UN AMBIENTE DIFERENTE GENERA REGLAS DE CONVEVENCIA DIFERENTES QUE OBLIGATORIAMENTE HAY QUE TENER EN CUENTA. NOTA. por error o impericia mas bien, lo envié en prim. instancia a nombre de Luisa fernada Bermudez. PERO ESTE SI ES MI ESCRITO. DISCULPE.

  116. DIEGO RAMIREZ BUITRAGO SALON 305 | 14-07-2009 a las 4:17 AM | Denunciar Comentario
    116

    para sostener mi hipotesis anterior me basé en ATIENZA Y MACCORMICK (que expondré), que sostienen que los caso juridicos tienen enmarcarse dentro de las circunstancias de tiempo-espacio; tener en cuenta la razon practica y basarse en los principios basicos de la humanidad; porque de lo contrario la “sola logica será ilogica”; “la razon será una sinrazón”; “la contextualización normativa es una descontextualización real”; “la ley será una ley exacta y cientifica y no responde a la imperfección humana”; se buscará aplicar el derecho en base a la norma y no en los principios de la humanidad”.

  117. Jhoanna Rodas Colorado | 14-07-2009 a las 4:20 AM | Denunciar Comentario
    117

    A la luz del iusnaturalismo y de de conformidad la con la argumentación del ministro Foster descarto la antijuricidad en los actos realizados por este grupo de excavadores, partiendo del caso concreto considero que se hace casi imposible aplicar el derecho positivo a tal excepcional suceso, pues no pudo prever el legislador que quien matare a otro seria condenado a la horca habiendo previsto la defensa propia y el derecho a la vida como trascendente sobre todo bien jurídico, entonces la protección de la vida misma se torna aun mas susceptible de resguardo.
    El derecho se queda corto pues la norma en concreto no es aplicable al presente caso, se hace necesario entonces crear una legislación que cobije no solo el asesinato sino también el homicidio en estado de necesidad, pues aunque se daña un bien jurídico se presenta ante una figura justificante (proteger la vida misma) es decir un bien jurídico con igual o mayor trascendencia.
    Es importante no omitir que en la búsqueda de rescate fueron sacrificadas no solo la vida de Whetmore sino también de diez personas mas y estas serian baldías, si el fin del rescate es al muerte de dichos espeleólogos, partiendo de que su actuación fue en estado de shock y sin plena coordinación de sus sentidos.

  118. JAIME EDUARDO RUIZ | 14-07-2009 a las 4:37 AM | Denunciar Comentario
    118

    Continuando desde la linea imaginaria del autor, quien nos envuelve un una aventura juridica, parto que todos sus actores, tuvieron un argumento diferente para el caso, pero, en todos se noto su INTERIOR ( EL HUMANISMO) y ninguno tenia la intencion de condenarlos, aunque aplicaron sus principio laborales, y condenaron, se deja entrever que el obejetivo del autor era que la decision fuera la condena con lo cual genero controvercia, de lo cual la realidad es que estos hombre bajo cualquier derecho racional saldrian absueltos.

  119. lady natalia ruiz trujillo 3-03 cod. 311071673 | 14-07-2009 a las 4:38 AM | Denunciar Comentario
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    Comparto la concepción del derecho natural y estoy de acuerdo con la decisión que fue tomada por el ministro Foster ya que desde este punto de vista es absurdo pensar que los exploradores vayan a ser condenados por actuar en un estado de completa necesidad ya que se encontraban expuestos a serias condiciones; y claramente lo que aquellos hombres hicieron fue actuar solo por instinto natural para poder conservar su vida; y sin duda alguna las condiciones usuales de la existencia humana inclinaron a estos exploradores a ver la vida de cada uno desde un valor absoluto y que bajo ninguna condición se expondrían o sacrificarían su vida; y lo que realmente se propuso entre los 4 hombres que quedaron atrapados fue un contrato aceptado por cada uno de ellos y dada las circunstancias en la que se hallaban así mismo se trazaron ciertos parámetros que llevaron a que se realizara el macabro suceso. Por lo anterior considero que estos exploradores no deben ser condenados por homicidio.

  120. Mauricio Vargas Gonzalez | 14-07-2009 a las 4:42 AM | Denunciar Comentario
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    Me identifico con Handy. Dice que el derecho es una herramienta al servicio del hombre para resolver sus problemas prácticos, apartándose de la discusión puramente ideológica del caso. Segundo, deja claro que el problema jurídico está subordinado a la cuestión política y a la opinión pública. La resolución del caso futurístico publicado en Harvard hace un siglo, es hipotética, dependería del ambiente político en que se presentara, pero el fundamento teórico si obedecería a la escuela o planteamiento que ofreciera la explicación más sólida.
    Como acontece en la actualidad, así me explico por ejemplo, que en Colombia, quienes comente genocidio contra campesinos e indígenas sean acogidos por leyes como la de Justicia y Paz, poniéndolos en una categoría que no corresponde a responsables de masacres y desplazamiento de la población rural. En este caso como en muchos otros, pesa más la utilidad política para el Presidente Alvaro Uribe, que la fidelidad de sus jueces a los principios abstractos del ordenamiento jurídico.

  121. JAIME EDUARDO RUIZ 305 N | 14-07-2009 a las 4:42 AM | Denunciar Comentario
    121

    UNIVERSIDAD LIBRE CURSO 305N

  122. JAIME EDUARDO RUIZ 305 N | 14-07-2009 a las 4:44 AM | Denunciar Comentario
    122

    !Continuando desde la linea imaginaria del autor, quien nos envuelve un una aventura juridica, parto que todos sus actores, tuvieron un argumento diferente para el caso, pero, en todos se noto su INTERIOR ( EL HUMANISMO) y ninguno tenia la intencion de condenarlos, aunque aplicaron sus principio laborales, y condenaron, se deja entrever que el obejetivo del autor era que la decision fuera la condena con lo cual genero controvercia, de lo cual la realidad es que estos hombre bajo cualquier derecho racional saldrian absueltos.

  123. Diego Felipe Aguirre Antia. 3-03 | 14-07-2009 a las 5:11 AM | Denunciar Comentario
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    Despues de leer el texto, comparto el mismo pensamiento de el ministro Foster y su liena de Derecho Natural expuesta alli;
    me parece injusto que los hayan condenado, porque ellos actuaron bajo el estado de necesidad, siendo absurdo que no se les permita el interes general, porque salvaron 4 vidas sacrificando una, hubiese sido diferente si hubiese primado el particular, en un estado de esos el ser humano no piensa en el regimen juridico que esta encima de el, se preocupan por su bienestar y su vida, dejando a un lado las leyes y demas, se puede decir que actuaron con el instinto humano, poniendo por encima su vida…. gracias….

  124. Diana Milena Londoño | 14-07-2009 a las 5:16 AM | Denunciar Comentario
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    Estoy de acuerdo con el Ministro Keen porque centra el problema dentro de un ámbito exclusivamente jurídico, ya que los razonamientos morales u otras facultades que escapan a las facultades que estrictamente son atribuidos a los jueces de una Estado. Que desde el punto de vista de la argumentación jurídica, no se apoya en premisas de sentido común, ni de los justo o lo bueno, sino que se atiene a construir su tesis en subordinación a la ley escrita. Cabría pregunta, cuál sería el contenido de la Carta magna en esa sociedad futurista. Ya que el juez en su interpretación y aplicación de la ley, debe hacer prevalecer la Constitución sobre cualquier ley. A manera del personaje ficticio, en mi opinión personal, los exploradores son inocentes, pero como estudiante de derecho y mi deber de sustentar mis juicios en postulados y lógica jurídica, podrían ser culpables, si no existiese un principio o derecho fundamental que riñera con la disposición de “quienquiera privare intencionalmente de la vida a otro será castigado con la muerte”.

  125. Mauricio Vargas G | 14-07-2009 a las 6:00 AM | Denunciar Comentario
    125

    Me identifico con Handy. Dice que el derecho es una herramienta al servicio del hombre para resolver sus problemas prácticos, apartándose de la discusión puramente ideológica del caso. Segundo, deja claro que el problema jurídico está subordinado a la cuestión política y a la opinión pública. La resolución del caso futurístico publicado en Harvard hace un siglo, es hipotética, dependería del momento político en que se presentara, pero su sustentación teórica si obedecería a la escuela o planteamiento que ofreciera la explicación más sólida.
    Me parece que incluso así acontece en la actualidad, así me explico por ejemplo, que en Colombia, quienes comente genocidio contra campesinos e indígenas sean acogidos por leyes como la de Justicia y Paz, poniéndolos en una categoría que no corresponde a responsables de masacres y desplazamiento de la población rural. En este caso como en muchos otros, pesa más la utilidad política para el Presidente Alvaro Uribe que la fidelidad a los principios abstractos del ordenamiento jurídico.

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